El embudo legislativo

El embudo legislativo

Octubre 31, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Desde el pasado 20 de julio, el Congreso de la República ha experimentado una avalancha de reformas e iniciativas de gran calado dirigidas a atender las demandas de los votantes como las inquietudes de los propios congresistas. A pocas semanas de terminar la legislación se vive la angustia por la escasez del tiempo para aprobar esas propuestas y la preocupación sobre la suerte que correrán las que se consideran fundamentales.

La gama de proyectos en tránsito es amplísima y va desde las reformas políticas que siempre se presentan, hasta la última, la reforma tributaria que el Gobierno Nacional ha denominado Ley de Financiamiento. En el medio están la reforma a la Justicia, viejo anhelo de los colombianos que sigue encasillado en resolver los conflictos en las Altas Cortes o la creación de tribunales especiales para juzgar a los aforados, y el extenso ramillete de proyectos para combatir la corrupción, otro de esos reclamos sin respuesta para la opinión pública.

Por fortuna, en el debate a la política ya se han hundido propuestas como la ampliación de los períodos para alcaldes y gobernadores o la posibilidad de cambiar de partido y de fundar nuevos por legisladores que fueron elegidos por los existentes. Sin embargo existe aún una gran confusión en la medida en que son varios los proyectos presentados por el Ejecutivo y por congresistas, lo que parece dificultar la posibilidad de aprobar una reforma en los primeros cuatro debates de los ocho que demandan los cambios en la Constitución.

En cuanto a la reforma a la Justicia, es poco lo que se conoce y menos los progresos que ha tenido. Se sabe sí que hay posiciones muy encontradas, las cuales deben ser superadas para evitar que el paso del tiempo sea la disculpa para recurrir al pupitrazo que impide el debate democrático. Lo mismo ocurre con las propuestas para combatir la corrupción, que por sí solas, y ante el reclamo de la opinión nacional, deberían tener la amplitud y participación que requieren para generar el respaldo que hoy no tienen las instituciones, a juzgar por las encuestas sobre la materia.

Y queda la llamada Ley de Financiamiento que apenas ayer presentó el Gobierno, una vez derrotada la moción de censura al Ministro de Hacienda. Ese es quizá el proyecto más urgente pues está dirigido a resolver el déficit fiscal y a cambiar la legislación tributaria, además de incluir estímulos y gravámenes con los cuales se pretende incentivar la inversión privada. Aunque sea tan importante, el tiempo para su trámite parece apenas justo, lo que lleva a pensar que la discusión sobre su contenido no llegue a ser tan amplio y democrático como debería.

La enumeración no incluye otros temas como las reformas que se pretenden en la Justicia Especial de Paz. Pero ella da una idea de la congestión que afecta al Congreso de la República, lo que hace temer que se legisle sin mayor discusión sobre los contenidos o se hundan proyectos de especial importancia. Es decir, que se presente un embudo, en momentos en que la supremacía de la coalición gobiernista en el Legislativo parece cosa del pasado.

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