El descanso de El Nacional

El descanso de El Nacional

Diciembre 16, 2018 - 06:55 a.m. Por: Editorial .

Primero fueron los medios que necesitaban de las concesiones del Estado en el espectro magnético para cumplir su misión, como Radio Caracas. Ahora, El Nacional, el periódico impreso más importante de Venezuela deja de circular por falta de papel y la imposibilidad de adquirirlo ante el monopolio del gobierno y la quiebra de la economía venezolana.

No es difícil deducir que ambos casos, como los de cientos de emisoras de radio y televisión, o de diarios y revistas impresas que mostraban independencia ante el régimen encarnado por Hugo Chávez y luego por Nicolás Maduro, fueron consecuencia de la persecución a la libertad de expresión. Y se hizo a conciencia del daño que se le causaba a la democracia y a la sociedad, con asesoría cubana y con el objetivo de acabar la libertad para sojuzgar al pueblo venezolano.

En el caso de El Nacional debe resaltarse la decisión de sus periodistas, de su director y de todos sus trabajadores, de enfrentar el avasallador intento por silenciarlos. Durante veinte años fueron objeto de estrangulamientos económicos, de demandas, de atentados, de tomas y de cualquier forma posible para impedir que cumplieran su papel como ojos y oídos de la sociedad a la cual pertenecen y a la cual se deben.

Hasta el pasado viernes, cuando el diario de setenta y cinco años de vivir en las calles de Venezuela informando, denunciando y opinando, debió suspender su edición impresa por falta de papel. De ese papel que el gobierno le entrega con generosidad a los medios adeptos a su causa o de su propiedad, y que El Nacional debía salir a comprar a precios inalcanzables por la inflación que arruinó a los venezolanos, a excepción de los validos del régimen y de los corruptos.

Los miembros de la dictadura deben estar de plácemes porque al fin lograron lo que con tanta torpeza buscaron durante veinte años. Pero los debe seguir atormentado que El Nacional mantenga y fortalezca su página web, el sitio donde hoy hace presencia el diario presidido y dirigido por don Miguel Henrique Otero, quien debió exiliarse ante el acoso de la tiranía militar que gobierna a Venezuela.

Como bien lo dijo El Nacional en su última edición impresa: “¿Ganan los enemigos de la libertad de expresión, triunfan los corruptos bolivarianos, descansan y duermen tranquilos los militares que aprovecharon sus posiciones en el poder para amasar fortunas y garantizar por décadas sus riquezas familiares? No, nada de eso.
El Nacional impreso se toma un descanso que no será prolongado ni definitivo porque sigue vigente en nuestros corazones la tarea indeclinable de luchar por la libertad, por la democracia, por la decencia del voto, por los presos políticos, por los torturados y los exiliados, por los sectores populares que sufren hambre y miseria, por la clase media que no se rinde aún en las peores circunstancias”.

Hoy más que nunca, la prensa libre de Colombia y del mundo está y estará con El Nacional, es solidaria con su decisión y coraje en la defensa de la democracia, y acompaña a sus periodistas y a su director en la misión de encontrar una salida a la dictadura que acaba con Venezuela.

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