El desafío del plástico

El desafío del plástico

Mayo 31, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

La basura plástica se ha convertido en más que un problema ambiental para el Planeta. Ahora toca el ámbito político y genera tensión entre las naciones que más producen esos desechos y aquellas donde terminan botados. El reto es lograr consensos así como encontrar soluciones que libren al mundo de ese enemigo silencioso.

Sobre el daño que los residuos plásticos están causando a los ecosistemas y a las especies que los habitan se ha dicho bastante. Hay islas flotantes en los océanos que abarcan decenas de kilómetros cuadrados, playas ahogadas por esa basura, ríos contaminados, animales atrapados, residuos de micropartículas en órganos humanos y así una larga lista.

De lo que sí se sabía poco hasta ahora era de las toneladas de plástico usado que los países más desarrollados enviaban a naciones pobres para que las aprovecharan como material reciclable, ni que en medio de esas cargas llegaban desechos sucios y contaminados, imposibles de ser reutilizados. En resumen, el problema que se quitaron de encima los primeros, se convirtió en un karma para los segundos.

¿Por qué solo ahora naciones como Filipinas, Malasia o Tailandia protestan y exigen que los países ‘exportadores’ recojan su basura y asuman los costos de esa ‘reimportación’? Porque el asunto se les volvió inmanejable luego de que en el 2018 China, el mayor receptor de residuos plásticos, cerrara sus fronteras para ese propósito. Entonces se vieron inundados de esos desechos, arrojados a la intemperie a lo largo de kilómetros o en contenedores abandonados en sus puertos.

Por ahora parece que la diplomacia ha primado porque Canadá y España, dos de los grandes exportadores, aceptaron las demandas de las naciones asiáticas y devolverán las cargas a su territorio. Esa es la solución inmediata, pero queda entre el tintero que se va a hacer para reducir la basura plástica en el mundo así como para evitar los daños irreparables que ocasiona un material que puede tardar hasta mil años en degradarse.

La semana anterior los 187 países que firmaron el Convenio de Basilea sobre el movimiento trasnacional de residuos peligrosos, modificaron el tratado para incluir y regular ese tráfico, obligar a que su manejo se haga en los países de origen y garantizar que solo se pueda comercializar lo que se ha certificado como bien clasificado. Mientras tanto en varias naciones hay avances legislativos para prohibir la producción de elementos plásticos de un solo uso o para contar con políticas efectivas de reciclaje que reduzcan el desperdicio actual.

La tarea apenas comienza y el camino aún no es claro sobre la efectividad de las acciones que se están emprendiendo para disminuir la basura plástica que inunda al mundo. Las decisiones políticas son importantes, pero el principio clave de todo es la educación. Sin ella, el 91% de las 335 millones de toneladas de plástico que se producen anualmente, cifra que ha crecido sin freno en los últimos 50 años, continuarán yendo a la basura y ocasionando un daño ambiental inmanejable y cada vez mayor al Planeta.

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