Escuchar este artículo

El cambio en Chile

Octubre 25, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

 Con una participación superior al 50% de los 14’900.000 ciudadanos autorizados para votar, los chilenos decidieron iniciar un proceso largo y dispendioso para reformar su Constitución. Será la oportunidad para, ante todo, devolverle la legitimidad a sus instituciones.

El referendo de ayer es la segunda etapa de un proceso originado el 18 de octubre de 2019, cuando el país fue escenario de una revuelta. Y va dirigido ante todo a cambiar una Constitución que ha tenido decenas de reformas desde su promulgación en 1980 cuando la dictadura abandonó el poder previo acuerdo que se reflejó en esa Carta.

Treinta años después, el desgaste ha llegado y la recurrencia a las protestas culminaron con otro acuerdo. Fue el firmado hace un año entre el gobierno de Sebastián Piñera, los partidos políticos y voceros de la rebelión, el cual dio origen a lo que, todo indica, es aprobado por una mayoría representativa.

Sin embargo, las dos preguntas que se pusieron a consideración de los votantes no son todavía la solución definitiva. Ayer, los chilenos dijeron si querían o no reformar la Constitución, y cómo se hará, ya sea mediante una Convención Mixta, la mitad miembros del Congreso y la otra mitad ciudadanos elegidos para ese fin, o una Convención Constitucional en la que el 100% estará conformada por miembros elegidos por la ciudadanía. Al aprobarse ayer el referendo, las elecciones tendrán lugar el 11 de abril de 2021.

Luego, la convención deberá instalarse en mayo del 2021 y deberá producir su propuesta en el 2022 que será sometida a un “referendo de salida”, sesenta días después de acordada y promulgada, y durante el segundo semestre de 2022. Es decir, además de un proceso lleno de democracia y de consultas al elector primario, Chile entra en un período de interinidad constitucional, aunque está acordado que seguirán rigiendo tanto la Constitución como las normas vigentes en la actualidad.

Por supuesto, el esfuerzo está dirigido a devolverle la legitimidad que ha perdido el Estado en Chile, fenómeno que parece afectar a todas las democracias de América por sucesos como la ineficacia y la corrupción.
Con diferentes matices y la posibilidad de elegir una convención o asamblea constitucional que esté por encima del Legislativo y de los demás poderes, en ello están comprometidos desde el presidente Piñera hasta los partidos que representan las tendencias socialistas y de izquierda.

Chile está pues en pleno ejercicio de la democracia participativa para devolverle credibilidad a su Estado. No hay duda sobre las inequidades que existen en el país austral y de la necesidad de ajustar sus leyes a las realidades. Sin embargo, también hay grandes inquietudes sobre si es requerido un sacudón como éste que pone en duda lo conseguido hasta ahora, lo que puede ser objeto de arreglos si en la dirigencia política hay voluntad para un acuerdo que las haga posibles sin un salto al vacío.

La gran participación de los votantes hoy, que supera la tradicional abstención en ese país, indica que existe una importante mayoría interesada en ese cambio. Sin embargo, queda la inquietud sobre el efecto que pueda tener en la estabilidad y la confianza de un país que durante las últimas décadas ha sido líder del progreso en América Latina.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS