Descalabro anunciado

Descalabro anunciado

Septiembre 05, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El descalabro del Proyecto Granada debe ser asumido por quienes fueron los responsables directos: aquellos funcionarios que se empeñaron en él, pese a no ser de su competencia o delegando funciones propias.

El Proyecto del barrio Granada generó inquietudes desde el momento en que fue anunciado. Fue inexplicable que la Gobernación realizara esa clase de inversiones en la ciudad y Emcali le entregara a Acuavalle la ejecución de trabajos en las redes de servicios públicos que son de su competencia. Cuatro años después, el descalabro es real, y son los habitantes y comerciantes de la zona quienes padecen las consecuencias. La responsabilidad recae sobre quienes en su momento se empecinaron en el proyecto, desconociendo los reparos que surgieron desde la Administración de Cali y la opinión. El primero en responder debe ser el entonces gobernador Juan Carlos Abadía quien se empeñó en un convenio para invertir $23.996 millones, de los cuales el Departamento aportaría $12.350 millones, Emcali $11.546 millones y Acuavalle $100 millones. También se requiere que quien dirigía en ese momento a Empresas Municipales explique por qué delegó obras como la subterranización de redes de energía y telecomunicaciones, la reposición de la red de acueducto y alcantarillado, así como la construcción de un colector necesario para filtrar las aguas del sector, cuando estaba en capacidad de realizarlas. De igual forma el gerente de Acuavalle en la época de la firma del convenio debe informar cuál fue su interés en unas obras que no estaban en su jurisdicción.Desde un principio la historia del Proyecto Granada fue de tropiezos. A los cuestionamientos sobre los intereses que habría detrás de su realización, se sumó el retraso de un año para empezar obras que incluían ampliación de zonas peatonales, mejoramiento de las vías y acabados urbanísticos. Empezados los trabajos, los vecinos de Granada y el comercio de uno de los sectores preferidos por su oferta gastronómica y de moda, soportaron cierres viales e incomodidades. Desde hace un año tienen que convivir con las obras inconclusas.La incertidumbre es qué pasará con su culminación. Quienes hoy están al frente de las entidades comprometidas deben encontrar soluciones. Tras meses de discusiones se liquidó el convenio entre Emcali y Acuavalle porque las partes incumplieron, comenzando por el destituido gobernador Abadía, quien no giró completos los recursos. A Empresas Municipales le corresponderá definir el futuro del colector Cachetones y del 40% de las obras de subterranización y reposición de redes que falta por completar. ¿Deberá el Municipio, ajeno al Proyecto, asumir los trabajos de ampliación de vías, mejoramiento de senderos y obras de arte pendientes?El descalabro del Proyecto Granada debe ser asumido por quienes fueron los responsables directos: aquellos funcionarios que se empeñaron en él, pese a no ser de su competencia o delegando funciones propias. Terminar las obras es una obligación con una ciudad que, reticente, aceptó su realización y con quienes viven o tienen sus negocios en este barrio caleño, que además de los padecimientos que sufrieron cuando el proyecto estaba en ejecución, no tienen por qué soportar además las incomodidades de unas obras inconclusas.

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