Derechos Humanos

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Derechos Humanos

Julio 17, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Elpais.com.co

Por eso ha surgido también la duda sobre si en ciertos momentos como el de ahora la misión de la ONU ha cumplido el papel neutral y didáctico que de ella se espera o si, como se teme, mezcla el protagonismo mediático con un inaceptable sesgo político.

Luego de varios años, la Comisión de las Naciones Unidas para los derechos humanos parece tener sus días contados en el país. Según el presidente Juan Manuel Santos, Colombia ha avanzado lo suficiente en la materia, por lo cual ya no es necesaria su presencia, que en determinado momento fue valiosa.El anuncio lo hizo el Mandatario dos días antes de la llegada de la señora Navi Pillay, Consejera del organismo internacional para tan delicada materia. Y se produce en medio de una exposición suya sobre el problema del Catatumbo y sólo días después de que su delegado, Todd Howland, hubiera condenado de manera apresurada al Estado por los supuestos abusos de la Fuerza Pública contra los manifestantes y refiriéndose sólo de manera tangencial a la intervención activa de la guerrilla en un movimiento que si bien es legítimo, está causando serios problemas a miles de campesinos, afectados en sus derechos por el paro.Todo ello hizo recordar las épocas del despeje del Caguán, cuando el entonces comisionado de la ONU se explayaba en críticas y censuras contra las instituciones nacionales mientras guardaba silencio sobre la crueldad de las Farc contra los colombianos. Es decir, sobre la violación sistemática de los millones de colombianos que eran objeto entonces de la violencia que aprovechaba la generosidad para buscar la paz. Por eso ha surgido también la duda sobre si en ciertos momentos como el de ahora la misión de la ONU ha cumplido el papel neutral y didáctico que de ella se espera o si, como se teme, mezcla el protagonismo mediático con un inaceptable sesgo político.Por supuesto, la nación tiene razones para agradecer a la misión por su aporte a la toma de conciencia sobre la obligación de respetar los derechos fundamentales de los seres humanos, sin distinción de raza, credo político o religión. La presencia de tantos factores promotores de actos que desconocen la dignidad y los derechos fundamentales de las personas llevó en determinado momento a que Colombia estuviera entre los países del mundo donde más se violaban los Derechos Humanos.Pero, como bien lo dijo el presidente Santos, mucho de eso ha cambiado. Empezando por las Fuerza Militares y de Policía, que han hecho esfuerzos reconocidos por superar momentos que lesionaron su honra y respetar esos Derechos. Sus aportes en la materia son la base para ganar la batalla contra las organizaciones que, bajo denominaciones como guerrilla, paramilitares, narcotraficantes, bandas criminales o simple delincuencia común, han tratado de doblegar a la nación y someterla al dominio de la oscuridad y la violencia.Por esa confluencia de hechos, la decisión de terminar la presencia de la oficina de Derechos Humanos de la ONU en Colombia parece adecuada. En momentos en que el país afronta una escalada de protestas, es la hora de demostrarnos a nosotros mismos y sin necesidad de tutelas, que nuestras instituciones son capaces de garantizar esos derechos, de castigar a quienes desde el Estado o desde los sectores ajenos a él los desconocen. Ese es el desafío.

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