Demoras inexplicables

Demoras inexplicables

Julio 24, 2019 - 11:55 p.m. Por:
Elpais.com.co

Cuatro meses han pasado ya desde el momento en que se presentó el hundimiento de la calzada en el kilómetro 89 de la vía Buga-Loboguerrero y las soluciones se dilatan. Como le ha sucedido a la terminación de la vía que une al centro del país con el mar Pacífico y el puerto más importante de Colombia, las respuestas siguen dilatándose y la incertidumbre crece.

A cambio, solamente existen pronunciamientos a veces contradictorios desde el Gobierno Central. Han pasado 120 días y lo que se puede ver es que el riesgo de que el daño se crezca es evidente, a cambio de lo cual solo se reciben anuncios sobre la posible contratación de un estudio a cargo del Instituto Nacional de Vías que no parece cercano.

Mucho menos próximo es pensar en que la solución definitiva se produzca en poco tiempo, pues desde Bogotá se informa que la licitación para esa reparación pueda empezar a finales del 2019. Además, todo indica que será amarrada a la adjudicación de los contratos para operar los peajes y definir cómo serán administradas las vías del Valle, luego de que se dieran por terminadas las concesiones que realizaban esos trabajos y que tenían a su cargo la construcción y mantenimiento de las mismas.

Lo que no tiene ninguna objeción en las esferas del centralismo es que los multimillonarios recursos de los peajes que se cobran en el departamento sigan siendo recaudados por Invías que, al parecer, no tiene obligación de reinvertirlas aquí para atender emergencias como la que se presenta en el kilómetro 89. Y tampoco parece haber prisa alguna en la Agencia Nacional de Infraestructura para resolver los problemas que hace más de un año interrumpieron la terminación de la vía hacia Buenaventura, declarada por varios Gobierno Nacionales como prioridad nacional.

Tanta indolencia no se justifica. Parece increíble que hoy no se sepa con claridad si el gobierno central entregará las concesiones a uno o tres consorcios, y que no se tenga certeza de cuándo se terminará una vía que lleva casi tres décadas en construcción y aún no se termina. O que la solución a un problema como el hundimiento de la calzada se dilate con explicaciones burocráticas que no satisfacen las solicitudes del gobierno departamental, de los gremios de transportadores, de los congresistas y dirigentes de nuestra región.

También parece inexplicable la manera en que se han dado explicaciones poco satisfactorias sobre lo que está aconteciendo, mientras las vías de nuestra región siguen generando recursos que no son reinvertidos en ellas. Esa situación debe terminar, dando paso a compromisos serios que permitan resolver los problemas sin tener que seguir esperando los anuncios llenos de promesas desde Bogotá.

El Valle reclama que se atienda con la rapidez que se requiere lo que está sucediendo en la vía a Buenaventura, teniendo en cuenta que la Nación está recibiendo los recursos generados por los peajes en su malla vial. Así como el Meta se moviliza para exigir soluciones a la vía Bogotá-Villavicencio, también es necesario recordar que la carretera hacia el Océano Pacífico es una prioridad largamente postergada por el centralismo.

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