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De regreso a la normalidad

Agosto 31, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Luego de cinco meses y diez días de confinamiento social, Colombia pasa a lo que se ha denominado la nueva normalidad. Es el regreso a la actividad con muy pocas limitaciones, en la cual será crucial el comportamiento de los ciudadanos para evitar un recrudecimiento de la pandemia causada por el coronavirus.

Ha sido mucho el tiempo que ha transcurrido desde el momento en que se ordenó la parálisis, debido a lo que sin duda es hasta ahora la amenaza más grave para la salud de la humanidad. Muchos los sacrificios que los colombianos han tenido que hacer y demasiado grande el impacto que se ha ocasionado a la economía de los hogares y de las empresas.

Es claro también que el Covid-19 no ha desaparecido, y que su permanencia aún causa incertidumbre y temores justificados. Pero también se sabe que su propagación ha disminuido y que el país ha avanzado en el manejo de la situación, empezando por el comportamiento de millones de colombianos.

Esas razones, sumadas a los estragos que ha debido asumir la sociedad en términos de empleo, de parálisis y de falta de ingresos, obligan a regresar a la actividad normal. Por ello, atrás quedan por ahora las restricciones a la circulación, a la actividad comercial, cultural y empresarial.

En adelante, regresan el 95% de las actividades económicas y sólo se suspenden por ahora las aglomeraciones de más de 50 personas, las discotecas o los deportes colectivos. De otra parte, se abre en forma paulatina el transporte aéreo nacional y se amplía al 50% el uso del transporte público terrestre, lo cual significa libre circulación en todo el territorio nacional.

Eso sí, queda vigente un elemento, quizás el más importante para continuar con la necesaria apertura que hoy celebran los colombianos. Es la responsabilidad individual que implica mantener medidas como el uso permanente del tapabocas, el lavado frecuente de las manos y la distancia necesaria para evitar el contagio. Disposiciones sencillas que se definen como de autocuidado para poder reactivar la vida social y las actividades generadoras del ingreso que requieren millones de personas para recobrar su nivel de vida.

Ante los temores sobre un posible recrudecimiento, no es fácil tomar la decisión. Pero debe hacerse esa apertura que llegue incluso a la educación escolar, afectada en uno de sus principios básicos como es el aprendizaje de la vida social y la convivencia que no pueden ser reemplazados por las computadoras y la educación virtual, y debe llegar a los deportes como el fútbol o los espectáculos culturales, sumidos en un explicable aunque nocivo encierro.

A partir de hoy, Colombia empezará a recuperar su vida y la actividad volverá aunque con muy pocas excepciones. En adelante, la responsabilidad estará a cargo de cada uno de los ciudadanos, quienes facilitarán el retorno a la normalidad plena si cumplen con las recomendaciones, o permitirán el regreso de la pandemia si no actúan como corresponde.

En las manos de cada uno de nosotros está la misión de recuperar nuestra vida con seguridad de la peor época que ha pasado la humanidad y nuestro país en casi ochenta años.

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