De la guerra a la tregua

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De la guerra a la tregua

Enero 16, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

En el complejo mundo de las relaciones internacionales donde se entrelazan los intereses económicos con los militares, las soberanías con las transacciones o la política internacional con las elecciones de cada país, el acuerdo entre los gobiernos de China y de los Estados Unidos derivado de la guerra económica declarada hace dos años puede llamarse apenas una tregua.

Con algunas excepciones y a grandes rasgos, lo acordado entre los representantes de las dos economías más grandes del mundo parece ser un regreso a lo que existía antes de las amenazas y declaraciones del presidente Donald Trump o de las retaliaciones adoptadas por China para contestar el aluvión de aranceles y sanciones que recibieron en desarrollo de la campaña ‘America First’ del mandatario estadounidense. Con ello, la economía global parece tomar un respiro que produjo euforia en la bolsa de Wall Street y los inversionistas internacionales.

Han sido dos años de incertidumbres que golpearon con dureza algunos sectores de esa compleja relación como los agricultores estadounidenses y la industria china, obligando a sus gobernantes a aumentar los subsidios. Y han producido repercusiones en los mercados mundiales, afectando el crecimiento y causando temores justificados sobre una posible recesión que alcanzó a producir efectos negativos en las economías de los países no involucrados en la confrontación.

Pero debe quedar claro que todavía no hay una solución definitiva. Según el gobierno norteamericano y muchos conocedores, lo que sigue será muy complejo y más difícil, en la medida en que allí están los puntos que en un principio motivaron los pronunciamientos del presidente Trump. Asuntos como la protección a la propiedad intelectual o el rechazo a las maniobras financieras con las cuales China maneja a discreción la devaluación de su moneda para asegurarle la competitividad a sus exportaciones, aún no han sido tocados.

De otra parte, el acuerdo difundido ayer es un bálsamo para el presidente Trump cuando enfrenta el juicio político en el Congreso de su país por la posible utilización de Ucrania para interferir la campaña presidencial de su país. Y para neutralizar en algo las críticas que ha recibido a causa del ataque que produjo el asesinato del general Soleimani de Irán. Aunque es claro que al aspirante a la reelección sólo le interesa cautivar los sectores de su país que están con su peculiar forma de gobierno, algo de la crítica internacional y de sectores de su país deben haberlo motivado a realizar lo que algunos califican como una jugada política.

El acuerdo no fue el fin de la guerra comercial con China en la que Trump embarcó a los Estados Unidos para marcar diferencias con los presidentes demócratas que lo antecedieron. Y si bien la tregua firmada ayer parece un progreso y reduce el nerviosismo de los mercados, el mundo seguirá padeciendo la tensión de saber que la globalización continúa amenazada por el proteccionismo que ayuda a conseguir votos aunque signifique un retroceso en la integración que se ha venido construyendo con paciencia en las últimas dos décadas.

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