Crecimiento y protesta

Escuchar este artículo

Crecimiento y protesta

Noviembre 17, 2019 - 06:55 a. m. Por: Editorial .

Dos puntos en apariencia contradictorios marcan la agenda nacional. El uno se refiere a las noticias sobre crecimiento de la economía nacional y sus causas. El otro, a la realización de un paro nacional que se celebrará el próximo jueves para protestar por variados asuntos.

Lo del crecimiento es una gran noticia. El Dane registra que el Producto Interno Bruto del país se incrementó en 3, 3% durante el tercer trimestre del 2019, manteniendo la tendencia ascendente del presente año. Y lo más significativo es que está siendo jalonado por el consumo de los hogares, lo que refleja una mayor capacidad adquisitiva, reflejada también en la reactivación del crédito.

Sin duda no es la gran cifra. Pero no es menos cierto que demuestra una economía mucho más sana que la del vecindario latinoamericano cuyas perspectivas son cercanas a cero crecimiento, según organismos internacionales de reconocida autoridad en la materia. Con todo y las dificultades que ocasionan los problemas de la delincuencia y el orden público, o las discrepancias políticas, Colombia puede mostrar un avance sostenido que llega a muchos hogares y da esperanzas.

El otro aspecto es la realización de un paro nacional para protestar por los más variados temas de la realidad nacional. Sus organizadores han hecho públicas y de manera constante las razones para recurrir a la protesta social, un derecho que se respeta en Colombia, aunque en muchas ocasiones ha sido desbordado por la presencia de grupos violentos y la realización de asonadas y atentados inaceptables en cualquier parte.

Ese derecho inalienable nunca ha sido puesto en duda por el Gobierno Nacional, que desde el Presidente de la República ha estado atento a responder las inquietudes y a aclarar lo que sea necesario, abriendo las puertas al diálogo con quienes promueven el movimiento. Pero también es claro que para citar a la protesta se está apelando a la difusión de mentiras y distorsiones que por sí solas se convierten en enemigas de la convocatoria, además de mostrar la intención de algunos sectores de aprovechar para hacer política partidista con la movilización que se realizará el próximo veintiuno de noviembre.

Aunque no sea lo más deseable, es democrático movilizar al país para reclamar la atención del Estado. Y aunque debiera aprovecharse para protestar también contra quienes amenazan la vida y la tranquilidad de los colombianos, algo que no se contempla en las convocatorias al paro, debe quedar claro que no se aceptará la violencia ni la participación de grupos y personas que pretendan utilizarlo para sembrar el caos y la violencia destructora que desencadena la obligada reacción de la Policía y de las autoridades.

Entre esos dos parámetros, el de una economía que crece y se refleja en la capacidad de consumo de los hogares, y una protesta social que se respeta siempre y cuando esté dentro de los cauces legales, transcurre la realidad colombiana. Es deber de todos defender esas conquistas y esos derechos como expresión de una Nación democrática que busca soluciones a sus problemas sin recurrir a la agresión, al totalitarismo o al desconocimiento del Estado de Derecho.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS