Comienza la guerra

Comienza la guerra

Septiembre 26, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"¿Por qué Estados Unidos y Occidente se toman tan a pecho esta lucha contra EI? ¿Por hacer justicia a sus ciudadanos asesinados? ¿Por honrar el compromiso de entregar un Iraq unido y viable? Muchos lo dudan pues un Iraq restablecido ya es un imposible, con los kurdos fortalecidos y los chiitas imponiéndose en Siria. La única explicación es el petróleo, que siempre ha sido la principal y verdadera razón para la presencia militar occidental en el Medio Oriente".

Alrededor de 30 países, entre árabes y occidentales, se comprometieron a formar una coalición para combatir al grupo radical autodenominado Estado Islámico, EI. La idea es seguir la estrategia planteada por Barack Obama, centrada en el uso de la fuerza aérea contra blancos cuidadosamente seleccionados, incluyendo las zonas controladas por el EI en Siria.Pero, ¿podrá ganarse así una guerra, cuando los enemigos combaten en tierra, ocultándose en cuevas, pliegues del suelo y mimetizándose entre la población civil? Es más, al decidirse a combatir con energía al EI, una rama extremista del sunismo, ¿acaso no fortalece a los chiitas, entre ellos los declaradamente antiamericanos ayatollahs de Irán, lo mismo que al sátrapa Al Assad, que gobierna en Siria?Se debe recordar que con respecto de Siria, durante los últimos tres años la Casa Blanca insistió que una condición para alcanzar un acuerdo de paz en el país era que el presidente Bashar al Assad -alawita, una rama del chiismo- se marchase. Pero ahora lidera el ataque activo a focos de EI en Siria, y Obama pretende proveer asistencia militar a los grupos armados del fragmentado Ejército Libre Sirio -a quienes se refiere como “la oposición moderada”- con el fin que estos combatan al gobierno de Damasco y a EI. Pero nadie puede asegurar que esas armas entregadas no terminen en manos de los enemigos.Entre los países árabes que participan en la coalición propuesta se encuentran Egipto, Iraq, Jordania, Líbano, Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita, y los Emiratos Árabes Unidos, en los que predomina la vertiente sunita del musulmanismo. Y que se sienten un tanto obligados por Estados Unidos, que sostiene a algunos de ellos con ayuda o con capacidad disuasiva para evitar agresiones de sus contumaces vecinos chiitas como Arabia Saudita o Kuwait, pero que en realidad no temen al EI tanto como a Irán y Siria.Tampoco se debe olvidar a Turquía, de mayoría sunita, que no ve con malos ojos que el EI avasalle a los kurdos en el norte de Iraq y en Siria. Rami G. Khouri, de la Universidad de Beirut, señala que Estados Unidos y sus aliados deben comprender que sin un gobierno que incluya a los sunitas en Iraq no habrá forma de luchar contra EI. Washington ha invertido billones de dólares durante la última década y el resultado hasta ahora es sectarismo y corrupción de los líderes chiitas.¿Por qué Estados Unidos y Occidente se toman tan a pecho esta lucha contra EI? ¿Por hacer justicia a sus ciudadanos asesinados? ¿Por honrar el compromiso de entregar un Iraq unido y viable? Muchos lo dudan pues un Iraq restablecido ya es un imposible, con los kurdos fortalecidos y los chiitas imponiéndose en Siria. La única explicación es el petróleo, que siempre ha sido la principal y verdadera razón para la presencia militar occidental en el Medio Oriente. Lo que pase con los pueblos árabes les importa muy poco.Y en tanto ocurre esa confrontación, la ONU es convidada de piedra en un conflicto que recuerda las guerras medievales entre el Catolicismo y el Islam.

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