Claridad indispensable

Claridad indispensable

Octubre 02, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Hace unos días y en su exposición ante la asamblea anual de las Naciones Unidas, el presidente Iván Duque afirmó que su gobierno recibió un proceso de paz con las Farc frágil que demanda ajustes. Ayer fueron el jefe de la delegación negociadora de la guerrilla y uno de sus más conocidos actores de la violencia quienes declararon el fracaso del esfuerzo por terminar con la violencia crónica de cincuenta y dos años.

Aunque reafirmó su voluntad de seguir adelante con el proceso, en lo dicho por el presidente Duque hay razones que demuestran las dificultades de orden práctico que impiden llevar a cabo la totalidad de los compromisos asumidos por el Estado en el acuerdo negociado en La Habana y firmado en el teatro Colón de Bogotá. Y hay también argumentos de tipo político que reflejan su voluntad y la de muchos colombianos de precisar muchas cosas como la relación del narcotráfico con la subversión o la necesidad de impedir que personas condenadas por delitos de lesa humanidad queden libres y puedan ejercer cargos de representación popular.

De otra parte, en esta semana se conoció la carta firmada por ‘Iván Márquez’ y ‘El paisa’ personajes de importancia en la representación de la antigua guerrilla y quienes habían desaparecido, alegando supuestos incumplimientos en su seguridad, alteraciones en la Justicia Especial de Paz que aún no ha empezado a operar y desconocimientos de lo acordado. En la misiva que enviaron a la Comisión de Paz del Senado, los firmantes casi dan a entender el fracaso del acuerdo, aduciendo omisiones del Estado, traiciones y argumentos como el que ese fracaso es producto de haber entregado las armas y generado la desmovilización sin antes haber asegurado el cumplimiento de lo acordado.

Y para completar, ayer se conoció la posición del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, en la cual descalifican lo afirmado por sus compañeros y reconocen progresos aunque destacan lo que consideran “alteraciones sustanciales”. Es decir, muestran su voluntad de seguir adelante con el proceso de reinserción a la vida social y política del país, respetando así su compromiso de abandonar las armas si quieren hacer política.

Hay pues un ambiente enrarecido que hace difícil entender hasta dónde se ha avanzado, hasta dónde se han producido los incumplimientos, qué se requiere para que la desmovilización y reincorporación de trece mil exguerrilleros no tenga reversa. Y ante todo, que tengan la oportunidad de volver a ser parte de la sociedad y no terminen de nuevo involucrados en las disidencias que explotan el narcotráfico y la violencia.

Es el momento entonces para pedir claridad sobre lo que está ocurriendo y que se les diga a los colombianos lo que se piensa hacer para lograr que el acuerdo sea lo que se espera, un paso en firme hacia la paz de nuestro país. Por encima de las diferencias ideológicas y políticas, y ante la amenaza que significan el narcotráfico y la violencia que golpea muchas regiones, hay que darle la oportunidad al acuerdo para que cumpla ese anhelo de toda la Nación.

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