Atornillado al poder

Atornillado al poder

Junio 28, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Gadafi sabe que su deuda con la Justicia internacional es grande, y que su extradición abriría la puerta para ser juzgado por otros crímenes de lesa humanidad".

Esceptisismo. Esta es la expresión que mejor resume la forma como el mundo ha recibido la orden de captura emitida por la Corte Penal Internacional en contra del líder libio Muamar el Gadafi. Y no porque se dude de su responsabilidad en los crímenes de lesa humanidad cometidos desde que se inició el levantamiento rebelde en febrero pasado, sino porque el coronel está tan atornillado al poder desde hace 42 años, que nada parece capaz de desprenderlo de esa silla y devolverle la libertad, y ante todo la paz, al país africano.La Otan es testigo directo de lo difícil que resulta hacer caer a ese beduino autócrata, embriagado de poder, inteligente y sanguinario, que en 1969 tomó el control de Libia al derrocar al rey Idris. Ayer se cumplieron 100 días de la intervención de las fuerzas internacionales, que llegaron para brindar apoyo a los rebeldes y para tratar de detener la masacre que estaba perpetrando Gadafi contra su pueblo. Ya para ese momento lo que pretendía ser un levantamiento como el de la ‘Primavera Árabe’ en Túnez o el de Egipto en contra del régimen, se había convertido en una guerra civil que dejaba millares de libios muertos y casi un millón y medio de exiliados. Si bien en estos tres meses y medio de intervención extranjera se ha debilitado la fuerza de ataque de Gadafi, nada hace suponer que los rebeldes estén próximos, o siquiera listos, para tomarse el poder. Una salida negociada con el Dictador para que abandone Trípoli es, para los analistas, la forma expedita de acabar con el conflicto libio. Y esa posibilidad se cierra ahora aún más con la orden de captura emitida por la CPI contra Gadafi, su hijo Saif al-Islam y su cuñado y jefe de Inteligencia Abdalá al-Senoussi. En el momento en que ponga un pie por fuera de su país o que firme su rendición, será expedido un tiquete a su nombre con destino a La Haya. Y a eso no está dispuesto quien se hizo llamar ‘Hermano Guía de la Gran Revolución’.Gadafi sabe que su deuda con la Justicia internacional es grande, y que su extradición abriría la puerta para ser juzgado por otros crímenes de lesa humanidad. El tirano que desafió a Occidente durante décadas, confesó su apoyo a acciones terroristas como el atentado contra un avión de Pan Am que estalló cuando sobrevolaba la ciudad escocesa de Lockerbie y provocó 270 muertos. También se le acusa de haber financiado al IRA irlandés, a la ETA de España y al Abu Nidal palestino. Ni los aliados que hizo después, cuando Occidente lo ‘perdonó’, o al menos decidió hacerse el de la vista gorda, gracias al poder que le confirieron el petróleo y las multimillonarias inversiones, y que le abrieron las puertas de Europa e incluso de su archienemigo Estados Unidos, lograrán salvarlo si llega a La Haya. Por eso, nada hace vaticinar que la orden de captura de la Corte Penal Internacional será el fin de la guerra civil en Libia, ni mucho menos de la caída de su régimen saguinario. Pero es sin duda un paso más para debilitar el poderío que hasta ahora ha mostrado, y del que se ufana, Muamar el Gadafi.

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