Armonía y educación

Armonía y educación

Abril 19, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Armonía es la palabra clave para determinar la relación entre los seres humanos y el Planeta que habitan. Educación es el proceso necesario para lograr esa relación equilibrada que permita hoy garantizar la vida de La tierra y de quienes viven en ella.

Reflexionar sobre ello es el propósito del Día Internacional de la Madre Tierra que se celebra el próximo lunes, como cada 22 de abril desde hace 10 años, fecha que se instituyó en un esfuerzo por crear conciencia sobre la urgencia de detener las causas que están acabando con este gran hábitat natural del que dependen todas las especies, sobre todo la raza humana. Solo es un recordatorio de que se debe actuar sin más demoras frente al cambio climático y, en especial, frente a la inconciencia de la población mundial.

Para quienes llegan tarde a la explicación sobre los males ambientales que hoy padece el Planeta, el resumen es que en el último siglo hemos abusado de los recursos naturales de los cuales dependemos, así como de los ecosistemas y de las especies que viven en ellos. También que en nuestro afán de modernizarnos, de producir más, de hacernos la vida más fácil, no nos hemos detenido a analizar los daños ocasionados a la naturaleza.

El resultado es un mundo en franco deterioro ambiental, que se está calentando a un ritmo sin precedentes por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático, y que por ello mismo hoy ve cómo aumentan en frecuencia y en fuerza los fenómenos naturales normales en un Planeta en constante evolución.

Alertas naranja como la decretada por estos días en el departamento del Valle debido a la inclemente temporada de lluvias, con tormentas eléctricas continuas como pocas veces se han visto y aguaceros que en un día dejan caer tanta agua como la esperada para todo un mes, son en buena parte consecuencia de ese cambio climático. A futuro la situación no mejorará: cada año el invierno será más intenso, el verano alcanzará temperaturas más altas, habrá más inundaciones. En contraposición escaseará el agua, las tierras serán menos fértiles, habrá menos alimentos y aumentarán algunas enfermedades.

Frente a ello, la clave es la educación. Hay que enseñarles, sobre todo a las generaciones más jóvenes, que de ellas depende el futuro del Planeta y que cada acción individual cuenta. Es inaplazable que se cambien los conceptos, que se comprenda el equilibrio que debe existir entre las necesidades de las 7500 millones de personas que hoy habitan el Planeta y lo que este puede proporcionarles. Que cada árbol que se corta es un bosque menos, cada plástico que llega al mar es una especie menos, o cada parte de dióxido de carbono emitida es un día menos para la vida en la Tierra.

Mientras no se imponga esa armonía con la naturaleza, mientras el concepto de desarrollo sostenible no se comprenda, el daño no se detendrá. Ojalá movimientos juveniles en defensa del medio ambiente, como los que algunos jóvenes han liderado en los meses recientes en diferentes lugares del mundo, sean escuchados y representen el cambio que se reclama. Tierra solo hay una y cuidarla es una obligación con la vida.

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