Apretón ambiental

Apretón ambiental

Agosto 31, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Pretender que se cumplan los propósitos ambientales de Colombia sin que existan los recursos financieros para lograrlo es una utopía. Por ello, y sin desconocer las dificultades que afirma tener el Gobierno en las finanzas, es necesario revisar el presupuesto del sector para los próximos años, así como hacer las gestiones pertinentes para cubrir el faltante.

El país ha hecho esfuerzos considerables para dar relievancia todo lo relacionado con la recuperación y conservación del medio ambiente y de su riqueza natural. Es así como se ha avanzado en la legislación, se han ampliado las zonas de reserva, se han delimitado ecosistemas como los páramos y, aunque lento y sin los resultados esperados, se ha mostrado voluntad para enfrentar problemas como los de la deforestación, la contaminación o la minería ilegal.

Ese es apenas el principio para encarar el mayor desafío que tienen Colombia y el mundo durante las próximas décadas, que compete a los gobiernos al igual que a cada individuo que habita el Planeta. Para que esta siga siendo la casa de las generaciones venideras, las acciones para preservar los recursos naturales tienen que mostrar resultados y para ello se necesita dinero con qué financiar los planes, invertir en educación o hacer un ejercicio de autoridad eficiente.

En ese sentido es el llamado hecho por el Ministro del Medio Ambiente durante la discusión del Presupuesto General de la Nación para que se replantee la reducción propuesta a los recursos económicos destinados a su cartera. En los últimos tres años se han bajado de manera paulatina sus montosos y para el 2019 la propuesta es disminuir casi en 40 % el presupuesto asignado, con lo cual se extinguirían las partidas para investigación científica, las de entidades como la Dirección de Parque Nacionales, los proyectos de recuperación de ecosistemas y los educativos.

Reconociendo las dificultades por las que atraviesa la Nación y que han obligado a apretarle el cinturón a todas las entidades del Estado, bien valdría la pena reflexionar sobre las ventajas que conllevaría para Colombia que sus organismos ambientales contaran con la financiación necesaria para realizar su labor. Más que un gasto, lo que se haga para preservar ese patrimonio importante que tiene el país es una inversión.

Si se protege la riqueza natural con que se cuenta, se aprende a cuidarla y se hace un uso sostenible de los recursos que brinda, se estará avanzando en la estabilidad social y económica de buena parte de la población. Para ello se necesita invertir en investigación, darles a las autoridades las herramientas para ejercer el control en las zonas de reserva así como para perseguir y castigar a quienes atentan contra el medio ambiente; educar a la población y volverla partícipe de ese propósito es, sin duda, el primer paso para conseguirlo.

Ojalá no se llegue al apretón financiero que se pretende imponer al medio ambiente. Pero si no hay alternativa, es el momento de recordarle al resto del mundo que su ayuda es necesaria para asegurar que un país como Colombia, que contribuye como pocos al equilibrio global ambiental, siga conservando su legado natural.

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