Apertura y precauciones

Escuchar este artículo

Apertura y precauciones

Mayo 28, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Tomando las medidas que respondan a la evolución de la pandemia y los resultados alcanzados, el Gobierno Nacional ha ordenado los cambios para acelerar la reducción al confinamiento social que no impliquen perder el control que hasta ahora ha mostrado sus bondades en Colombia. Es el momento para volver a reclamar la paciencia y el comportamiento necesarios para evitar males mayores.

Las medidas anunciadas por el presidente Iván Duque y el Ministro de Salud están basadas en las estadísticas. Allí está clara la efectividad que ha tenido el aislamiento social para impedir la propagación del Covid-19 como se temía en los cálculos de algunos grupos científicos. En efecto de los más de tres millones de posibles contagios sólo se han llegado a los 25.366, el 6% del estimativo. Y si bien se registra la muerte de 822 personas, esta cifra es infinitamente menor a la que se hubiera producido de no actuar con la celeridad que se requería desde el 20 de marzo.

Pero también es incuestionable el efecto que está ocasionando en la sociedad y en la economía la parálisis, el cual desborda la capacidad del Estado para atender todos los frentes y pone en riesgo la actividad que se requiere para asegurar empleo e ingresos a los colombianos. Por ello, regresar es una necesidad cada vez más apremiante, y así lo dan a entender las medidas divulgadas en los últimos dos días.

Lo más importante de ellas está en el reconocimiento de que cada municipio tiene circunstancias y características propias, lo que lleva a delegar en sus autoridades la decisión de acelerar la apertura. En esa línea hay que destacar la determinación de aplazar por catorce días la apertura anunciada para el próximo primero de junio, en siete ciudades, entre ellas Cali, así como resoluciones drásticas tomadas por el Alcalde para enfrentar la emergencia. El aumento de los contagios indica que es necesario manejar con cuidado esa apertura y mantener precauciones, la primera de las cuales es la de tratar de frenar la indisciplina social que lo ha impulsado y atacar el brote en la galería Santa Elena.

De otra parte, es necesario reconocer la impaciencia que afecta a muchas de las personas mayores de 70 años, el segmento más aquejado por el confinamiento y al cual se le aumentó hasta el próximo 31 de agosto. Debe aceptarse que si bien sólo el 8% de los contagiados pertenecen a ese segmento de edad, el 50% de las defunciones corresponden a él, lo que muestra su vulnerabilidad y la necesidad de proteger su vida y su salud.

Debe recordarse que el Covid-19 sólo se transmite por los seres humanos y en la medida en que cumplan con las medidas y recomendaciones de las autoridades podrá mantenerse un control que evite más pérdidas de vidas, por lo menos, hasta cuando aparezcan las vacunas y los medicamentos que permitan controlarlo o desaparecerlo. En ese orden, si se quieren más libertades individuales, hay que saber utilizarlas para no provocar daño al resto de la sociedad.

Así continúa el regreso a la normalidad que todos esperamos. Pero queda claro que si se desconocen las medidas y se pierde la disciplina social, ese regreso puede causar consecuencias tristes e irreparables para Colombia.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS