Apagando incendios

Apagando incendios

Agosto 13, 2019 - 11:55 p.m. Por:
Elpais.com.co

Las altas temperaturas que por estos días experimentan los caleños y vallecaucanos son efecto de uno de los veranos más crudos registrados en la región. Pero también son el detonante de una tragedia que destruye el medio ambiente y cada vez más es una amenaza para la calidad de vida de sus habitantes.

La sequía, los vientos y las altas temperaturas, que según la CVC pueden llegar a los 35 grados centígrados a la sombra y elevar a 40 grados la sensación térmica. De otra parte, el Secretario de Gestión de Riesgo de la ciudad volvió a alertar sobre las consecuencias que cada año tienen esas temporadas de sequía cuando se mezclan con los descuidos y las manos criminales que desatan incendios.

El balance del Cuerpo de Bomberos indica que hasta el pasado 11 de agosto habían sido atendidos 307 incendios forestales en Cali, 80 menos de los registrados en el mismo periodo del 2018. Es un dato esperanzador, pero que no pueden ser una invitación a bajar la guardia. Sobre todo cuando se sabe que el 90% de esas conflagraciones son provocadas de manera intencional.

A ese accionar criminal que demanda todo el peso de la Justicia se atribuye el incendio de la semana pasada en la vía a Yumbo, en el sector de Guabinas. Allí, las llamas provocadas de forma premeditada consumieron 36 hectáreas de vegetación y estuvieron a punto de ocasionar una tragedia humana al aproximarse a dos barrios de la zona industrial.

Todo apunta también a que fueron manos criminales las que iniciaron el enorme incendio que el pasado domingo sembró el pánico en la zona alta de La Buitrera y que amenazó algunas viviendas. Se trata entonces de un perjuicio que no puede verse solo desde la óptica del daño causado al medio ambiente, sino del peligro que amenaza a quienes habitan en las laderas de la ciudad, expuestos a una tragedia que en cualquier momento puede cobrar vidas humanas.

Es claro que el riesgo de incendios ante factores climáticos como el calentamiento global, causado también por la acción destructora del hombre sobre el medio ambiente, es una realidad con la que debemos aprender a convivir. Pero también es cierto que hay quienes ven en estas quemas la oportunidad de ampliar la tierra cultivable o la codicia de algunas mafias que encuentran en la invasión de terrenos un negocio lucrativo.

Ante este panorama es entonces impostergable que la ciudadanía y las autoridades extremen las medidas de precaución. La ola de calor es real y el peligro de incendios exige que cada persona se comprometa a alertar a las autoridades y denunciar las irregularidades que puedan insinuar intentos por desatar quemas.

De esa mayor conciencia ciudadana y de la educación con énfasis en el respeto hacia la naturaleza, dependerá que coyunturas como la que atraviesan Cali y el Valle por cuenta de las altas temperaturas no terminen convertidas en grandes desastres. Ser indolentes con esa amenaza solo conducirá al deterioro de los pulmones de la ciudad, como son sus cerros tutelares, y a que continuemos año a año apagando incendios hasta que acabemos con nuestra calidad de vida.

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