América, un año difícil

América, un año difícil

Diciembre 25, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Un año de contraste y de grandes pulsos políticos. Así ha sido este 2018 para el continente americano.

La izquierda accedió al poder por primera vez en la historia de México, derrotó a la política tradicional y triunfó con un discurso en el que puso en evidencia la corrupción y la incertidumbre en que lo han dejado los partidos tradicionales. Esas mismas razones fueron las que condujeron al triunfo en Brasil del derechista Jair Bolsonaro, quien derrotó la corruptela dejada por Lula y su Partido de los Trabajadores, causantes de la gran crisis de su país.

Fue el mismo fenómeno que condujo a que Argentina optara por cambiar el kirchnerismo, propulsores del Socialismo del Siglo XXI. Empero, el gobierno de Macri aún no ha logrado estabilizar el país, que continúa convulsionado y con las finanzas destrozadas debido a las fallidas acciones de los esposos Kirchner.

Venezuela padece la gran tragedia, protagonizada por un régimen creado por Cuba y repudiado por la comunidad internacional. La dictadura de Maduro ha expulsado a tres millones de personas, lo que constituye la mayor tragedia humanitaria en la historia del continente. Miles de personas marchando por las carreteras de Colombia, Perú, Ecuador o Brasil se convirtieron en la imagen más impactante de este 2018.

Las muestras de solidaridad han sido emocionantes, pero también obligan a los países receptores a crear mecanismos de atención permanente. Este drama por ahora no parece tener final a pesar del desastre económico generado y el bloqueo al que está sometido a causa de la tragedia democrática y humanitaria que ha ocasionado la alianza corrupta y totalitaria de los militares y el chavismo representado por Maduro.

En América del Norte, las marchas de miles de desposeídos también han sido protagonistas. Donald Trump sigue empeñado en cerrar la puerta a la inmigración y construir un muro en la frontera con México que ha sido condenado hasta por sus copartidarios republicanos. Al mismo tiempo las caravanas que provienen de Honduras, El Salvador y Guatemala continúan formándose en un abierto desafío a Trump.

Mientras tanto, México está en la encrucijada. Por un lado presionado por el gobierno de Estados Unidos para que pague el muro y por el otro sin una respuesta efectiva para los miles de migrantes que llegan a su territorio con la intención de pasar la línea fronteriza.

Para completar, otros dos gobiernos de izquierda se empeñan en cometer más atropellos contra los derechos. En Nicaragua Daniel Ortega sigue los pasos de Cuba y Venezuela y su régimen tiñe de sangre las calles en las que miles de manifestantes rechazan su nepotismo y corrupción. En Bolivia, el eterno Evo Morales considera que sin él no hay oportunidades para sus ciudadanos y se obsesiona en su cuarta reelección. Enceguecidos por el poder, ambos socavan los cimientos de la democracia y destruyen la confianza en las instituciones.

Es evidente que 2018 no fue un año fácil para América. El continente necesita recuperar el rumbo y dejar atrás el atraso, la corrupción y los gobiernos dictatoriales que arruinan sus naciones.

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