Un Festival y una Biblioteca

Un Festival y una Biblioteca

Septiembre 09, 2018 - 11:40 p.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Como muchos caleños y visitantes, me fui la semana pasada a vivir en la Biblioteca Departamental ‘Jorge Garcés Borrero’. Y la noticia es esa: la cantidad de gente que convocó el ‘Oiga, mire, lea’ en esta su cuarta versión, para demostrar, de un lado, los alcances en términos de calidad de su propuesta; y del otro, el poder de convocatoria del Festival Internacional.

Haciendo memoria sobre tantos y tantos conversatorios y presentaciones a los que hubo oportunidad de asistir, y a riesgo de dejar por fuera otros que no fueron menos interesantes, vale destacar la lección de periodismo de Leila Guerriero, tan clara y sencilla como su obra. Esos mismos dos elementos que tanto cuesta encontrar a la hora de escribir y de transmitir a los lectores.

Pero, además, el acierto de los organizadores de ponerla junto a Juan Gabriel Vásquez permitió ver, y tocar, el trabajo de carpintería que conlleva este oficio, sobre todo cuando lo hacen quienes, como ella, se atreven a contar historias diferentes que también sirven (porque no son lunáticas, ni mucho menos) para reflejar la realidad en que vivimos.

Ojalá que aparte de esa chica que al final del diálogo de los invitados se levantó entre el público para agradecer y preguntar, muchos más estudiantes (estimulados por sus profesores) hayan estado allí para aprender de maestros que mantienen encendida esta llama de la pasión y el buen hacer periodísticos, sin mirarse todos los días al ombligo para saber cuántos likes tienen.

Y mención especial a Juan Gabriel Vásquez, quien supo ponerse a tono con un público tan espontáneo como la charla fresca y divertida (no exenta de profundidad) que sostuvo con Diego Martínez. Esa misma naturalidad es una de las principales características de esta cita literaria. Y, digo, debería seguir siendo uno de los sellos permanentes del ‘Oiga, mire, lea’: el contacto directo y sin intermediaciones entre quienes escriben y quienes leen.

El peruano Diego Salazar dejó anotadas, con tinta indeleble, las razones por las cuales seguimos sin entender nada de lo que pasa hoy con el ejercicio y el negocio de la prensa. Su libro es un imperdible; quizás porque está cocinado en los fogones de las redacciones a ley.

Jorge Orlando Melo nos puso de cara al espejo de nuestra propia historia, a ver si de una vez por todas aprendemos. Y la española Marta Sanz nos enseñó de qué está hecho ese estilete con el que escribe su prosa infinita, de la que brotan, igual, sueños, miserias y angustias de esta sociedad en que vivimos.

Bueno, ya lo dije, se quedan por fuera muchos más autores, loas a todos ellos. Pero quiero hacer aquí un punto y seguido para hablar de la Biblioteca Departamental. Porque mientras el Festival avanzaba por los distintos espacios de esa edificación formidable, otra fiesta tenía lugar allí, sin que nos diésemos cuenta todos cuantos andábamos en la cita literaria.

Es el festival cotidiano de la Biblioteca, ese que alberga a diario a tanta gente de todas las clases y condiciones. Aquella gente a la que se le prestan dos millones de servicios al año. Servicios que incluyen, cómo no, préstamos de libros (hay 135.459 títulos y 66.715 revistas a disposición), no sé cuántos videos, internet, etc. Una Biblioteca que no puede despertar otra cosa que orgullo. La ‘Jorge Garcés Borrero’ y las otras 73 bibliotecas con que cuenta el Departamento en 41 municipios son espacios de vida y de transformación para asistir, disfrutar y cuidar.

Gracias, muchas gracias. Fuimos a un extraordinario Festival y nos llevamos también en el corazón una gran Biblioteca, esa misma que, se nota y se siente, vive una fiesta diaria.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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