Seis días

Seis días

Septiembre 26, 2016 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

24 de julio de 1956: Laureano Gómez y Alberto Lleras firman a orillas del Mediterráneo el Pacto de Benidorm. Es el mediano fin a una guerra civil no declarada, una especie de reconocimiento mutuo de responsabilidades con sabor a tregua. La violencia bipartidista cesa, al menos desde la instigación del poder político, eso que siempre se ha empeñado en negar la historia oficial.Casi un año después, el 20 de julio de 1957, el acuerdo deriva en el Pacto de Sitges para abrir paso a un engendro, el Frente Nacional. Con sus altas y sus bajas, en ese paréntesis de doce meses, Colombia hace una apuesta por la paz. Una paz bastante imperfecta, pero quién lo puede negar, de alguna manera eficaz.1 de diciembre de 1957: por primera vez, y a la zaga de casi todos los países del continente, la mujer ejerce en Colombia el derecho de ir a las urnas. Ha debido pasar casi un siglo, desde que en 1853 la Constitución de la Provincia de Vélez ha dicho sí, para que el papel deje de ser letra muerta y ellas puedan pronunciarse. Aparte de tener cédula y ocupar cargos públicos. En realidad, fue el 27 de agosto de 1954 cuando se reformó la Constitución para admitirlas como ciudadanas, a instancias, ríanse, de la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla.Ese 1 de diciembre se les permite votar en el plebiscito (más por conveniencia que otra cosa) para salvar la propuesta del Frente Nacional. Qué paradoja, uno de sus inspiradores había dicho meses antes que se debía apartar a las mujeres de la política porque su “temperamento pasional complicaría la situación y echaría a perder el progreso en que estaba empeñada la nación”. 4 de julio de 1991: las voces de Álvaro Gómez, Horacio Serpa y Antonio Navarro son una sola en el Salón Elíptico del Capitolio para proclamar la nueva Constitución. Es la gota de esperanza de un país incendiado por violencias de todos los extremos que se superan unas a otras en la peor de las barbaries. De hecho, la Constituyente que durante cinco meses ha hecho eco a miles de jóvenes que la inspiraron, está en la mira de las más diversas expresiones criminales, comenzando por la del narcotráfico. Nace así una carta magna que, como bien dice el periodista Jorge Cardona, “abre camino a un sistema garantista que fue concebido como un tratado de paz”. Esa paz lejana que deberá guarecerse durante décadas para que no la maten. Mejor, para que no la maten una vez más.4 de febrero de 2008: millones de colombianos nos tiramos a las calles para decir ‘No más violencia’, comenzando por la que imponen las Farc. Y a la que se suman la de paramilitares y descarriados agentes del Estado, tomados de la mano para cumplir su consigna de matar, atropellar, desplazar y despojar. Las calles y las plazas se quedan chicas el día aquel de movilización sin antecedentes. Y el eco del rechazo llega a las selvas. De hecho, lo de hoy es, en parte, consecuencia de ese clamor. Ese 4 de febrero fue un paso en la construcción de la paz, de la entonces lejana paz…26 de septiembre de 2016: hoy, se firma en Cartagena de Indias, entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc, el acuerdo final para una paz estable y duradera. 2 de octubre de 2016: los colombianos nos pronunciamos en las urnas sobre el país que soñamos y queremos para nuestros hijos: el de más lápices y menos fusiles, o viceversa.Seis días en 60 años. Seis días en los que, con todos sus matices y por encima de los tristes capítulos del pasado y también por encima de los duros presentes de cada una de esas generaciones, el país prefirió la paz a la guerra. Seis días decisivos.Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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