Paro y definiciones

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Paro y definiciones

Diciembre 01, 2019 - 11:40 p. m. Por: Víctor Diusabá Rojas

1- “El paro es un complot de la izquierda internacional”.
Evidentemente, no. Lo malo de tal afirmación es el absoluto negacionismo de algunos (y la ignorancia de otros), sobre la agitación social que se vive en el mundo actual por razones disímiles: corrupción, derechos civiles, castigo a la clase política y más, con la movilización social como denominador común. Pasa igual en Hong Kong, Francia (y muy en particular en París), como en Guatemala, Chile, Bolivia, Argentina y, ahora, Colombia. Y vendrán más. No somos la excepción.

2- “El paro es orquestado por Gustavo Petro”.
Injusto. No con él sino con la gente, en especial los jóvenes, que han salido en defensa de lo que consideran sus derechos, sin permitir que les cuelguen bandera política alguna. Ya quisiera Gustavo Petro tener tanta convocatoria. Lo que sí está pasando es que, al señalarlo como líder, lo convierten en eso que tanto le gusta: ser tendencia en redes sociales y pasar por víctima. Quién lo creyera, sus principales detractores apuntan a convertirse en sus mejores electores.

3- “El ‘paquetazo’ del presidente Iván Duque es la razón del paro”.
No necesariamente Una cosa es que Duque haya ya arrancado su gobierno mal, lento y sin norte. Y otra es que los problemas a resolver con urgencia vienen desde hace mucho. Nada más las pensiones son viejo asunto. Entre otras, ¿dónde están quienes también deben responder a tanta desidia en el manejo de lo público? ¿Cuánto de todo esto llegó a donde llegó por la incompetencia y alcahuetería de quienes han manejado este país? ¿Qué dicen expresidentes, tan duchos semanas atrás en avalar nombres para las elecciones regionales y tan tapaditos ahora cuando calientan las papas? Y también, ¿cómo permitimos los ciudadanos que todo esto pasara?

4- “Duque debe renunciar”.
Absurdo. Lo que Duque debe hacer es gobernar. Y parte de eso pasa por escuchar y atender el clamor de los ciudadanos, quizás como nunca antes lo tuvo que hacer un mandatario nacional. Es un hecho que deberá renegociar parte de su plan de gobierno y adquirir compromisos largamente postergados por sus antecesores. Si así lo hace, debe saber que será un viaje sin retorno de cara a quienes lo avalaron en campaña. Y asumir esa situación desde ahora mismo.

5- “Se está con el paro o se está contra el paro”.
No puede ser. Lo primero: pretender que millones de colombianos, que apoyan el paro y se identifican con él, hagan cese total de sus actividades y participen del bloqueo a la movilidad en las grandes ciudades no ayuda a nadie. Es más, los únicos que llevan del bulto con eso son los más necesitados. Mejor, otras expresiones que reinventen la protesta popular. Y desde la otra orilla, no más maniqueísmo para dividir el país entre ‘buenos’ y ‘malos’, un eslabón más (y no cualquier eslabón) en la polarización que ya cabalgaba a sus anchas antes del 21 de noviembre, con nefastas consecuencias.

6- “Fuerza, antes que diálogo”.
Error. Al Gobierno le corresponde administrar de la mejor manera el monopolio de la fuerza. ¡No más casos como el de Dilan! Pero dudo mucho que el Esmad vaya a desaparecer. A lo sumo cambiará de nombre, pero será siempre la policía antidisturbios que existe en la mayoría de naciones. A su vez, desde el paro se debe mantener la ya exitosa tarea de aislar a los vándalos.

7- “Después del paro, Colombia será mejor”.
Ya veremos. Lo dirán con el paso del tiempo resultados vistos en cifras. El desarrollo de las mesas de conversación en Palacio deben poner en marcha grandes transformaciones, eso sí, firmadas todas como políticas de Estado, no como simples compromisos de gobierno ¿Sobrevendrá una Colombia mejor?, que así sea ¿Tendremos una Colombia diferente?: con toda seguridad, este país no volverá a ser igual. Eso sí, y ojalá, dentro del absoluto respeto al cauce democrático.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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