Mockus, Uribe y Cepeda

Mockus, Uribe y Cepeda

Enero 19, 2015 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Quién sabe si Antanas Mockus consiga que el ex presidente Álvaro Uribe Vélez y el senador Iván Cepeda coincidan en ese acto masivo por la vida que se dará el 8 de marzo. Si lo logra, será otro gesto en el propósito de la reconciliación.Claro está, es más fácil decir que una cosa es la lucha por la vida y otra es la evidente posibilidad de que las concentraciones de ese día terminen siendo un aval al actual proceso de paz. Los antecedentes dirían entonces que Uribe debe decir no a la marcha, sobre todo ahora cuando Cepeda ha confirmado su asistencia.Este capítulo de la vida nacional sirve como ejemplo de hasta dónde las diferencias ideológicos y de modelo de Estado pueden convertirse en impulsos viscerales que llegan hasta el punto de negar la existencia del otro. Olvidan ellos dos (tanto Uribe como Cepeda), y olvidan quienes alientan ese sentimiento de mutuo rechazo, que ambos no solo son hijos de esta tierra sino de esta misma guerra. Conocí a Manuel Cepeda Vargas (el padre de Iván) en vida y fui el primer periodista en llegar al lugar donde lo habían asesinado, por físico azar, tal y como sucede casi siempre en este oficio. Y en un reportaje que me concedió Santiago Uribe Vélez, hermano del ex presidente, y que escribí hace algunos años para la revista Cromos, conocí detalles inéditos de los últimos momentos de Alberto Uribe Sierra, su padre. En otras palabras, viví ambas tragedias. Una, en vivo y en directo, tras el atentado ejecutado contra el entonces senador Cepeda Vargas por hombres vinculados a organismos de seguridad del Estado. La otra, en la voz de quien estuvo en el lugar de los hechos (Santiago) y resultó herido de gravedad en el mortal ataque, siempre atribuido a las Farc, contra Uribe padre. Hoy, eso suena extraño. Mejor dicho, pretender andar (como lo hace Mockus) por el camino del medio en el seno de la actual rencilla de esos dos personajes a los que la guerra segó la vida de sus padres, debe sonar medio absurdo para mucha gente. No me extraña. Al fin y al cabo de eso trata la polarización, aquel mal que carcome muchas cosas, comenzando por la inteligencia y siguiendo con el sentido común. Todo esto sirve para decir que Antanas Mockus es quizás el hombre más sensato con que ha contado este país en los últimos tiempos. Y la sensatez, que camina en silencio, pues muchas veces pasa de largo a los ojos de la superficialidad. Lo que sí sucede con la sensatez es que su sombra crece con el tiempo. Aunque eso no le interesa a Mockus. ¡Qué le va a interesar a este buen hombre que mañana o dentro de 50 años le reconozcan el gesto de estos días o todo lo que nos enseñó como profesor o como alcalde! Mockus es un maestro de nuestros tiempos. Un filósofo de carne y hueso que, felizmente, nos ha guiado y que también se ha equivocado, lo que, ejemplarmente, ha reconocido. Un hombre al que los años y ese bien tan esquivo que es la salud lo tienen cada vez más en segunda fila, pero que, aun desde allí, es capaz de ponernos a pensar; él sí, en beneficio de todos.Mockus ha visto ahora lo que muchos no quieren ver, el valor de la vida. Y les ha pedido a Uribe y a Cepeda que marchen a la par por ella. ¿Saben? No es tan difícil. Ni tan novedoso. Hoy los dos están más cerca que nunca, en el Senado de la República. Solo apartados por sus inmensas diferencias, esas mismas que validan la democracia. Sobrero: Admiro a Fernando ‘El flaco’ Solórzano. Y no menos a Robinson Díaz. Y lo seguiré haciendo. Me han dado buenas horas de cine y divertidas noches de televisión. Pero no entiendo su presencia en ese culto a los narcos que es ‘El señor de los cielos’. Pregunto: ¿todo por la plata? Mejor, que nos lo expliquen ellos.

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