Más Nairo, más ciclismo

Más Nairo, más ciclismo

Septiembre 12, 2016 - 12:00 a.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Gracias, Nairo. Sí, gracias por esta Vuelta. Y gracias por las de ayer y por las de mañana. Porque la de la coronación este domingo en el Paseo de la Castellana no será la última. Ha quedado usted, tras Giro y Vuelta a España, a tiro de la triple corona. Esa que se completa con el Tour, que este año se escurrió en las manos entre la potencia de Froome y su debilidad física en esos días. Déjeme ahora hacer un paréntesis para, de paso, también decir ¡gracias Froome! Precisamente, Nairo, él hace más grande su victoria. Para resumirlo rápido: sin Nairo, Froome no sería lo que es. Y viceversa. Pero la razón de esta columna, aparte de usted, es el ciclismo, eso de lo que no soy más que un aficionado. Aunque con todo lo que uno oye -no de los expertos sino de inexpertos metidos a expertos- ni falta que hace.El ciclismo, decía, debería ser algo más que esas ocasionales citas que nos ponemos año tras año los colombianos para sacar pecho. Asunto nada nuevo este de ganar, desde el inolvidable Martín ‘Emilio’ Cochise Rodríguez, al que han seguido generaciones y generaciones que han hecho potencia a Colombia en carretera, velódromo y otras pistas.Hacer esa la lista aquí de ‘Luchos’, Marianas, Santiagos y decenas y decenas más, llevaría una página entera. Pero hay algo más en el ciclismo, además de la incomparable emoción que significa sentarse a ver las carreras desde un cómodo sillón, mientras los tipos tragan kilómetros como si lo hicieran con espadas, sin desfondarse o incluso haciendo que uno se pare a aplaudir cuando eso sucede. Porque, ¿puede acaso haber algo más épico que ver a un gregario decirle a su jefe de equipo o de escuadra (eliminen ya eso de ‘capo’, los ‘capos’ son otra cosa) “hasta aquí llegué, no tengo una gota más que entregar por usted” y quedarse ahí, sembrado en la carretera?Y es también el ciclismo humildad, espontaneidad, sencillez… Es curioso cómo eso, que a simple vista parece tan sobrehumano allá arriba en la máquina, resulte ser tan humano en el trato con los demás. Habrá sus excepciones, pero los ciclistas, por lo general, sí son tipos de esta galaxia.Ojalá sea este el momento para destinar más recursos, no sólo por parte del Estado sino de la empresa privada a su fomento, sobre todo en las categorías de quienes empiezan. Al menos deberíamos comenzar por hacer una Vuelta a Colombia digna de nuestros mejores ciclistas, buscándole a ella un hueco en el calendario internacional que garantice la presencia de las figuras. El otro sueño es más caro: tener un equipo nacional con todos los grandes de hoy. Mientras termino de escribir esta columna, Nairo levanta sus brazos y, con él, todo un país orgulloso. Es ahí cuando se me ocurre sugerirle a Fedeciclismo, a El País, a Qhubo, a ‘Goga’, al ´loco’ Sábato, a ‘Rubencho’ y a J.J. Osorio, pero no menos a Nairo, al ‘Chavito’, a Atapuma, a Pantano y a Rigoberto (y a todos los demás, campeones) que no olvidemos a Diego Andrés Suta Robayo. Diego Andrés tenía 22 años y murió un par de semanas atrás en carreteras de Nariño, durante la Vuelta de la Juventud, al chocar contra una barrera de protección cuando iba en descenso. Su sueño era llegar a ser como Urán. Y su meta, sacar de la pobreza a Rosa, su abuela. Ahí, en un esfuerzo común por ayudar a doña Rosa, el ciclismo puede darnos una lección más de grandeza.Sobrero: La decisión de Enrique Peñalosa de emprenderla contra las corridas de toros en Bogotá, ratifica que no hay mejor recurso para un político en urgencia de rescatar su popularidad perdida que atacar la fiesta brava. Ya veremos en la próxima medición de desprestigio si la estrategia le funcionó. Lo dudo. Sobre todo, si la ciudad sigue como está, tan mal como andaba con Petro.Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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