¿Infantino tiene ‘Plan B’?

¿Infantino tiene ‘Plan B’?

Diciembre 02, 2018 - 11:40 p.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

El vergonzoso capítulo Boca - River ha pospuesto muchas agendas y quién sabe si también ha servido para tapar otras. Entre ellas, algunas que tienen que ver con el Mundial de Fútbol Qatar 2022.

Les cuento: el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, salió -antes de todo este escándalo- a ratificar que quiere, dentro de cuatro años, un Mundial con 48 selecciones en la fase final.

Hasta ahí, nada nuevo. En cambio lo que agregó enseguida sí da para pensar: “Estamos hablando con nuestros amigos de Qatar, estamos hablando con nuestros muchos otros amigos en la región y esperamos que esto pueda suceder (que haya un Mundial con dieciséis equipos más)”. ¿Por qué ese “con nuestros muchos otros amigos en la región”? ¿No es acaso Qatar sede única?

Frente a eso, ya hay un hecho cierto: existen, hasta ahora, ocho estadios destinados por los qataríes para el torneo. Tal capacidad de escenarios no daría para un calendario con tantos equipos. Como también queda en suspenso si existe la suficiente infraestructura para albergar a miles de aficionados más, en un territorio tan chico como el de Qatar (su extensión equivale a la séptima parte de la de Panamá).

¿A qué viene pues el empeño de Infantino de hablar de esos otros ‘amigos’, aparte en una región tan convulsa? Qatar tiene muy malas relaciones con el vecindario. Arabia Saudí, Baréin, Emiratos Árabes y Egipto, y otros, rompieron sus relaciones con esa nación en junio de 2017. La acusan de tener vínculos con Isis, Al Qaeda y los Hermanos Musulmanes.

Aunque esa ruptura -y bloqueo- es una caricatura. Porque si Qatar tiene rabo de paja en esa materia, no menos quienes la señalan. Amnistía Internacional raja por igual a Arabia Saudí como a los demás.

Desapariciones forzadas, ejecuciones sumarias, persecución política, acoso y derribo a la prensa (para la muestra, el asesinato de Jamal Khashoggi en la embajada saudí en Estambul), tortura, discriminación sistémica a las mujeres, implantación de la pena de muerte y cosas peores figuran en sus portafolios de abusos.

Y ni Infantino o el fútbol (el multimillonario negocio, no el deporte) van a cambiar ese panorama de la noche a la mañana. Como tampoco imagino que Infantino estará hablando de Siria, Sudán, Yemen, Etiopía, Iraq o Irán cuando se refiere a los ‘amigos’ y vecinos. Todos ellos están en líos. Y peor para la Fifa, son pobres. Quizás recurra a Kuwait, pero no me digan que Turquía está en los planes.

A cuatro años, me sigue pareciendo que lo de Qatar es de locos. Dirán que una cosa es el fútbol y otra la política. Esa no pasa de ser una gran mentira. Mussolini en el 34, el PRI en el 70, Videla en Argentina 78, Putin este año, y otros más, demuestran que el fútbol es poderosa herramienta de poder y efectiva tapadera.

¿Qué tal entonces que los 48 equipos que quiere Infantino pasen a ser ultimátum de la Fifa? ¿Podría Qatar, ese “país más rico del mundo”, cumplir con tal exigencia? Dirán que si ya destinó US $200 mil millones para organizar el de 32, podría hacer otro esfuerzo para garantizar el derecho que compró con sobornos y en efectivo.

Todo indica que la Fifa quiere nuevas subsedes, pero, ¿en un entorno geopolítico de tanta complejidad? Si no funciona esa propuesta, entonces, como medida extrema, ¿estaría dispuesta a llevarse el Mundial a Europa o América, para hacer uno de 48 equipos, más tranquilo y, además, no en diciembre de 2022, como está planeado sino a mitad de año? ¿Cuál es el ‘plan B’ de Infantino?

Solo él y los suyos lo saben. Por ahora, el frankenstein Qatar 2022 que los amos del fútbol armaron hace años, previa feria de toneladas de dólares bajo cuerda, aprende a caminar, con todos los sustos que despierta y los miedos que arrastra.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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