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Hechos y personajes

Diciembre 15, 2019 - 11:40 p. m. Por: Víctor Diusabá Rojas

¿Quiénes han sido los protagonistas de este 2019? Uno, el movimiento social que se ha hecho oír y sentir a propósito del paro nacional. Dos, los éxitos de los deportistas nacionales.

Esa marea humana que se ha tomado las calles de manera permanente no tiene antecedentes en la historia reciente de Colombia. Eso es ya de por sí un acontecimiento, por encima de que se quiera aumentar o negar su incidencia. Pecado en el que hemos caído muchos. Incluso los más llamados a la sensatez: periodistas, medios de comunicación y analistas. El que esté libre...

Otra cosa es en qué terminará un fenómeno de masas como el actual es decir, si irán a prosperar sus exigencias, o si se diluirá en el tiempo. O si será rapado por el siempre eficiente oportunismo de politiqueros al acecho. Pero que la movilización social es uno de los grandes hechos de 2019, si no el más, lo es.

El otro, el de los deportistas, no es fútil ni menor. Tampoco, circo y no más. Hay en este año de éxitos el denominador común del alcance de los mismos. Tour de Francia (Égan Bernal); doble Grand Slam (Cabal y Farah) y otro título juvenil a ese nivel (María Camila Osorio); oros mundiales en arquería (Valentina Acosta) y pesas (Leidy Solís), entre otros; o primeras filas en medios tan selectos como el béisbol (Giovanny Urshela) y el atletismo de velocidad (Anthony Zambrano), solo para hablar de algunas conquistas, dice que estamos ante una generación que traerá algo más que alegrías. Si ello aplica como herramienta de transformación social, como ha pasado en otros lugares, podremos coleccionar más que fotos.

Y sumo dos personajes más del año. No sé cuáles son sus nombres y mejor si se mantienen en el anonimato. Además, por su propia seguridad. Hablo de la pareja que grabó y denunció el momento en que miembros de la Policía Nacional incurrieron en Bogotá en la arbitrariedad de montar en un vehículo particular a una mujer, con el propósito (me sigue pareciendo supuesto) de llevarla a un centro de detención.

¿Por qué alcanzan, en mi opinión, tal trascendencia?

Uno, no fueron indolentes en una sociedad que ha hecho de eso, de la indolencia, una costumbre. No les quepa duda, cuando en unos años alguien trace un perfil de nuestros tiempos dirá que el importaculismo era en Colombia poco menos que un bien.

Ese mismo grado de solidaridad de la pareja en mención con quien denunciaba a gritos su situación es el que tanta falta nos hace. No solo para derrotar todas las prácticas que atenten contra los derechos ciudadanos sino para hacer frente a tantas expresiones de criminalidad e injusticia.

Dos, la valentía de ambos. Aquí hay un viejo consejo: no meterse en líos ajenos. Por el contrario, ellos grabaron, siguieron y no cejaron en el empeño de ayudar, sin detenerse en las consecuencias que eso les pudiera acarrear.

Tres, obraron sin ser movidos por causa política o ideológica alguna. Cuando él dice que su profesión es la de escolta y que tiene el mayor respeto por la Policía Nacional, da una lección a quienes decidieron que aquí todo se juzga con el prisma ideológico (qué digo, con el sectarismo de toda la vida) hasta llegar a afectar las mínimas relaciones, esas familiares o de amistad.

A ellos dos les deseo lo mejor. Ojalá no se conviertan en objetivo de más cacerías periodísticas ni de otro tipo. Y espero también que consigan empleo. Al menos él, uno de cientos de miles de colombianos que no lo tienen. Sepan que se les admira.

***

Sobrero:
Dos recomendaciones para estos días de reposo: ‘Sidi’ (Alfaguara), la novela más reciente de Arturo Pérez-Reverte, una fascinante manera de hacer carne y hueso (y gloria y miseria) a Ruy Díaz de Vivar. La otra: ‘Hernán’, serie de televisión de Amazon. Gran producción y siembra de inquietudes, para las que hay buen complemento: tanto y tan bien escrito sobre el siempre polémico Cortés.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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