De Cortés a Obrador

De Cortés a Obrador

Marzo 31, 2019 - 11:40 p.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

A los 500 años exactos de la llegada de Hernán Cortés a eso que ahora se llama México, le surge al presidente Andrés Manuel López Obrador la idea de exigirle a España (y también al Vaticano) que pida perdón por los excesos o las atrocidades cometidas durante la conquista de América.
Después del rechazo oficial del gobierno español a esa petición (gobierno socialista, valga decirlo), el debate está servido, con Cortés como eterno eje.

¿Quién fue Cortés?

¿Acaso, tal cual lo ven sus críticos, un conquistador que en uso del poder de la fuerza y de la barbarie, más de una muy particular sagacidad, dividió a un pueblo, o sacó el mayor provecho de sus divisiones, para luego arrasar con su cultura e imponer otra?

¿O más bien, un estratega militar que, a punta del ejercicio de la diplomacia, más el refuerzo abusivo y permanente de la espada, el arcabuz y el caballo, aliados con una ambición a toda prueba, inventa México? ¿Fue Cortés ese inventor, tal cual lo gradúa Juan Miralles en la extraordinaria biografía que sobre él escribió?

Lo de arriba y lo abajo, y muchas cosas más. Adentrarse en Cortés y en sus andanzas durante los años en que se movió por estos lados, e incluso luego, cuando vuelve a España y busca recuperar su nombre y su riqueza, es dar con ese personaje inagotable.

Aunque circunscribir solo a Cortés lo que López Obrador ha sacado al baile, sería miope. ¿Hay aquí gato encerrado? ¿Es ese un anuncio que en el fondo pretende nada más que la favorabilidad que trasnocha a los políticos?

¿En cuánto, o hasta qué punto, aliviaría la crítica situación actual de la población indígena mexicana un tardío arrepentimiento de la Corona o del Papa? ¿Es eso lo que realmente preocupa a esas comunidades en el hoy y en el ahora?

En ese mismo sentido, ¿encarna realmente López Obrador a los herederos de Moctezuma II, Cuauhtémoc y demás tlatoanis, o emperadores de los mexicas y de los pueblos a que ellos sometían?
No. Es su presidente por efectos de la Constitución, pero no necesariamente su vocero. Y no se trata de entrar a descalificarlo por el sencillo hecho de que el abuelo materno del propio López Obrador fue un inmigrante español, ilegal además.

Porque si bien el nobel Mario Vargas Llosa le ha dicho al presidente mexicano que se mande esa solicitud de perdón a sí mismo, lo que quizás también trata de sugerirle es que detrás de ese revisionismo no va a salir un mundo más bueno al muy malo, e impredecible, actual.

Amlo ha tenido una ocurrencia que ya tiene un eco parcial y entendible en varios sectores. Sí, dicen muchos, que los invasores se excusen. ¿Qué pensarán de que el presidente también ha prometido pedir perdón por las culpas de este lado?

Vale recordar que este capítulo de la conquista de América tiene sus propias características. Quizás junto al hecho mismo de la Conquista, lo que pasó allí fue la lucha feroz de dos imperios, el español y el méxica, avivada por las creencias religiosas que profesaba cada uno. Solo que con un insospechado aliado a favor de los invasores, las enfermedades que contagiaron y diezmaron al adversario.

Después, o al mismo tiempo, como pasó en tantos lugares y momentos de la historia de la humanidad, dos culturas, aparte de chocar, se fundieron para dar lugar a algo nuevo, como bien lo resumió Carlos Fuentes.

¿Cuánto durará este globo de Amlo? Ya veremos. Por ahora, quizás le sirva para tapar que acaba de destinar 18 millones de dólares del erario a la promoción del muy poco ancestral deporte del béisbol, del que es fanático. En cambio, no dedicó partidas tan generosas a la lucha de la violencia contra las mujeres y a las madres trabajadoras (entre las que hay millares de indígenas).

Como diría otro mexicano, ese sí genial, ‘Cantinflas’: ahí está el detalle, señor presidente, en su falta de coherencia.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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