Claudia y Jorge Iván

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Claudia y Jorge Iván

Diciembre 29, 2019 - 11:40 p. m. Por: Víctor Diusabá Rojas

No voté por ellos. No tengo la cédula inscrita en Bogotá o Cali. Y, de estar habilitado para hacerlo, no me hubiera inclinado por ella o por él. Tampoco por quienes figuraron, aparte del voto en blanco, como alternativas.

Es eso mismo lo que más derecho me da para desearles a Claudia López y a Jorge Iván Ospina que les vaya bien en sus respectivas administraciones, porque solo si aciertan nos va bien a todos. Y aquello de no formar parte de sus huestes me permite a la vez exigirles transparencia y el estricto cumplimiento de sus programas de gobierno.

Lo pido en Bogotá por ser mi ciudad. Soy bogotano y moriré bogotano. Soy testigo de cómo la desbordó su crecimiento, aunque sería mejor decir que su propio éxito. Sigo sin entender cómo es que a tantos bogotanos de cepa y a gentes que llegan a ella de todos lados les va tan bien en Bogotá mientras a la ciudad le va tan mal.

Ahí está la inmensa oportunidad para la nueva alcaldesa: conseguir que a la capital de la república le corresponda un mínimo de tanta prosperidad individual. Claudia, hay que humanizar Bogotá, que -menos mal lo sabe usted-, no es lo mismo que edificar la mentira de la tal Bogotá Humana con la que Gustavo Petro hizo castillos de arena en su alcaldía y ahora trata de venderlos como reales.

Claudia López puede. Su gabinete cuenta con expertos que reflejan un evidente compromiso con lo social. Y ella tiene cómo liderarlos, sin ese horrible caudillismo con que algunos están llevando al infierno a los colombianos.

Llega además con un mandato que le dimos millones de colombianos, el de la lucha anticorrupción. Si la pulcritud en el manejo de los dineros públicos acompaña cada uno de los actos de esta administración, entraremos en otra etapa de la vida nacional.

Pero si algo, aparte de eso, debe alcanzar Claudia López es la construcción de una sociedad más diversa. Ha conocido ella en carne propia los costos de la discriminación y de la exclusión. Y sabe que la estricta aplicación de la Constitución es la mejor herramienta para que aquí quepamos todos, sin distingos de ningún tipo. Claudia, incluso la minoría taurina, nada más que seguidora de una actividad legal hecha por profesionales de una actividad legal.

Y sobre Cali, la ciudad que, por muchas razones. tengo cerca, le pediría a Jorge Iván Ospina, aparte de tantas cosas por hacer y demostrar, que convierta el valor de la vida en la más grande de todas sus banderas. Con encomio digno de la mayor admiración, trabajó en ese propósito su predecesor, Maurice Armitage.

Pero es hora de que en ese tema se pase de las cifras a la sensibilización de todos los ciudadanos. Porque está demostrado que este tipo de causas no es solo problema de los gobiernos. Claro que urge del liderazgo que ellos ejerzan, pero además se necesita que la gente tome conciencia de que la vida es asunto de todos, comenzando por cuidarla cuando nos movemos por la ciudad como peatones, ciclistas, motociclistas y automovilistas.

Aunque, ya sabemos, el gran problema es otro. Vean no más cómo hace un par de semanas se reportaron en la ciudad 17 homicidios en el fin de semana, 15 de ellos ejecutados con armas de fuego. Busqué sus nombres, sus edades, sus oficios, las circunstancias mismas de cada uno de esos hechos. En vano.

En cambio sí dónde acaecieron: Guabal, El Cortijo, Nueva Base, Floralia, Los Chorros, Belalcázar, Mojica, Ulpiano Lloreda, Ciudad Córdoba, Remansos de Comfandi, Lourdes, El Retiro, Santa Elena, El Vergel y Potrero Grande. ¿Eran 17 seres invisibles?, ¿nada más que el problema de sectores de la ciudad que no importan a los demás?

Éxitos, Claudia y Jorge Iván. Tienen la oportunidad de hacer de Bogotá y Santiago de Cali ciudades que supieron mejorar la vida de millones de personas, con la participación de ellas mismas. Háganlo con un único propósito, el de servir, sin otras ambiciones.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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