Diciembre y la esperanza

Noviembre 30, 2021 - 11:50 p. m. 2021-11-30 Por: Vicky Perea García

Primero de diciembre. Hoy comienza el último mes de un año convulso y extraño para Cali, esta ciudad de mis amores, tan diversa, compleja y en el fondo vigorosa. Se vienen 31 días que pueden salir bien, ojalá, o ser un epílogo acorde con este accidentado 2021.

Cuando pensábamos que nos encontrábamos a la vuelta de la esquina en lo referente a la pandemia del coronavirus, avanzando en los esquemas de vacunación a muy buen ritmo, nos avisan que en la ciudad los casos repuntan y en el horizonte hay una nueva variante del Covid-19 que se expande rápido, no demora en llegar al país y por eso debemos estar alertas y a la defensiva.

Preocupante porque se avecina la época de festividades y eventos que más reúne gente en la capital del Valle, con aforos más abiertos -ayer se discutía si se va a permitir la ocupación del 100%-, y con encuentros masivos como el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez y la Feria de Cali.

Que todos queramos sacudirnos en este diciembre del encierro de los dos últimos años, volver a disfrutar de la alegría que nos caracteriza y vivir unas fiestas de Navidad y Año Nuevo con todos los que queremos, es lógico. Además, es innegable la repercusión que esta época tiene para la economía local, en reactivación y necesitada de que se le dé más impulso para repuntar.

Pero la prudencia y la responsabilidad nos llaman. No podemos olvidar que entre diciembre y enero pasados se presentó uno de los picos de contagio del coronavirus más letales en nuestra ciudad y las Unidades de Cuidados Intensivos llegaron a una ocupación del 98%. La situación ahora es diferente porque la mayoría de caleños estamos vacunados, pero eso no nos hace inmunes a la enfermedad, solo que los síntomas sean más leves y se reduzca el riesgo de mortalidad. Por eso hay que cuidarse.

Las alertas en la capital del Valle no solo están sobre el coronavirus y lo que pueda suceder en los eventos decembrinos. Se acerca el día cero para el arribo de la Minga indígena, esa movilización organizada por el Cric, el Consejo Regional Indígena del Cauca al que le ha dado, aupado por nuestro alcalde, por considerar que si vienen a Cali a protestar contra los incumplimientos del Gobierno -de este y de los de los últimos 40, 50 o 200 años- serán escuchados.

Como si aquí sus voces sonaran más fuerte que en sus resguardos, cobraran más valor que cuando se toman la vía Panamericana y bloquean el paso en el sur del país, o comprometieran más al Estado para que cumpla con sus demandas.

O como si las otras veces que se han tomado la ciudad, incluidos los dos meses que permanecieron durante el paro que empezó el 29 de abril, les hubieran traído réditos en su propósito político y no solo el rechazo de una buena parte de nuestra sociedad.

Amanecerá el 10 de diciembre y habremos despejado las dudas sobre el propósito real de la minga indígena en Cali, que ojalá sea pacífica y reconciliadora como lo han manifestado sus líderes.

Y hablando del Alcalde y su administración, lo que esperamos en este fin de año es que nos entreguen nuestra ciudad organizada de nuevo, como lo han prometido.

Con semáforos, cámaras de vigilancia, estaciones del MÍO, buses del sistema masivo y espacios públicos restaurados -los seis meses que han pasado desde que terminaron los bloqueos y desmanes deberían ser suficientes-; con la seguridad reforzada para ver si logramos tener algo de tranquilidad; con el presupuesto local y las obras que adelanta la ciudad ejecutados debidamente; con explicaciones claras sobre la forma de contratación que, ¡oh, sorpresa!, ahora nos enteramos que el 70% se ha hecho de forma directa en este año y solo el 13% a través de licitaciones públicas. Transparencia y eficiencia. Solo eso pedimos, Alcalde.

Quedan 31 días para que termine este 2021 aciago para Cali. Ojalá concluya bien. Esa es la esperanza.
Sigue en Twitter @Veperea

Seis (6) meses de acceso ilimitado por $9.000. Suscríbete aquí
VER COMENTARIOS