Pance

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Pance

Enero 27, 2020 - 11:45 p. m. Por: Vanessa De La Torre Sanclemente

El río Pance ha venido colapsando. La crónica de una historia anunciada: centenares de caleños intentan llegar a su balneario y no alcanza nada: ni el río, ni las vías, ni la paciencia. La imagen de unos muchachos en estos días metiéndose a lo bestia por las ventanas de un bus que iba rumbo al río parecía sacada de lo más absurdo de una comedia. La triste fotografía del desespero y la falta de civismo. Y de autoridad. Porque colarse por las ventanas en un bus es gritarles en la cara a las autoridades lo poco que se les respeta.

El paisaje los domingos en el Sur no se parece a un paseo. Tráfico, calor insoportable, un montón de gente desesperada y un río otrora majestuoso convertido en un riachuelo lleno de grasa y basura que dan ganas de llorar.

El río Pance se está secando ante los ojos de caleños que no están valorando ni el agua, ni el verde, ni la frescura, ni la belleza, ni la Cascada del Indio, ni los Farallones, ni nada. Ya pasó con los ríos Cañaveralejo, Meléndez y Lili. Otrora caudalosos, hoy son hilos de agua putrefacta.

Los caleños hemos sido testigos de cómo el sur de la ciudad se convirtió en un atasco insoportable en el que el aumento desbordado de construcciones cuenta una historia muy preocupante que no se cruza con la planificación seria de una ciudad con la riqueza medioambiental que tiene Cali. La falta de planeación, el exceso de licencias para construcción, las limitaciones en los servicios públicos, el tráfico desbordado, se han vuelto insoportables.

¿Qué va a hacer al respecto el alcalde Jorge Iván Ospina que en campaña prometió pararle bolas al sur de la ciudad? Cuidar el río Pance debe ser prioridad. No solamente por el sancocho de los fines de semana -que ya es razón suficiente para amarlo-, sobre todo por el ecosistema que alberga.

En las ciudades civilizadas el cuidado de los ríos es prioridad. El Sena, el Rin, el Guadalquivir -por donde entraron los barcos de Cristóbal Colón hace más de 500 años- son ejemplos de recuperación, del compromiso de los mandatarios de turno por protegerlos y de ciudadanos respetuosos de sus aguas, que no arrojan basuras ni grasa, que los protegen y exigen que los cuiden porque son fundamentales para la diversión y, especialmente, para la vida.

¿Se imaginan lo que darían los habitantes de Ciudad del Cabo, por ejemplo, por tener un río como Pance?

Es la primera capital del mundo que se quedó sin agua. Sus habitantes viven desesperados con las pocas gotas que les suministran al día y entendieron -tarde- que de nada sirve todo si no se tiene agua.

Qué dolor y qué angustia causa la situación del río Pance. Estamos a tiempo.

Sigue en Twitter @vanedelatorre

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