Estado de Opinión

Estado de Opinión

Junio 17, 2019 - 11:45 p.m. Por: Vanessa De La Torre Sanclemente

Tengo la sensación de que no se está tomando muy en serio lo del referendo liderado por el movimiento Libertad y Orden a pesar de que la Registraduría ya le dio el aval para reunir firmas.

Sus defensores necesitan un poco más de 1.800.000 firmas para llevarlo a cabo y luego, para que sea implementado, se requiere el voto de más de 9,2 millones de ciudadanos. Pero lo verdaderamente interesante detrás de este referendo y del movimiento que lo ha generado, es que va de la mano del argumento según el cual el ‘Estado de opinión’ es más relevante o puede reemplazar al Estado de Derecho, que básicamente permite modificar la Constitución con el popular argumento de la voluntad del pueblo.

Con el nuevo referendo se pretende, entre otras, acabar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y convertirla en una sala de segundo nivel en la Corte Suprema de Justicia.

El uribismo ya lo hizo en el año 2009 cuando promovió la segunda reelección del entonces presidente Álvaro Uribe a través de un referendo, pero la Corte Constitucional se opuso. Es decir, se impuso el Estado de Derecho sobre el Estado de opinión.

Colombia tiene fama de ser una democracia sólida que en su momento fue capaz de decir ‘no’ a la permanencia en el poder del político más popular de los tiempos recientes. Una Nación en la que ha reinado la independencia de su Rama Judicial por más episodios sombríos que hayamos vivido como el del llamado ‘cartel de la toga’ para no ir tan lejos. Por eso lo que está proponiendo un grupo de ciudadanos con el telón de fondo de la voluntad del pueblo es tan delicado. La gente, los votantes, los apasionados de un lado u otro de la historia, jamás pueden estar por encima de las constituciones de sus países, de lo que representa el Estado de Derecho. Es decir: un líder u otro, un movimiento político u otro, un episodio de la historia u otro, no pueden estar -ahora ni nunca- por encima de lo que la historia de las naciones después de procesos que pasan por el Legislativo y se atraviesan entre los tres poderes, ha decidido y ha consignado en sus constituciones. La solidez de una Nación debe ser superior a las emociones momentáneas de sus habitantes, para que las generaciones venideras estén blindadas de frenetismos efímeros cuyas consecuencias pueden cambiar el rumbo de la historia.

Hace unos días Noticias Caracol publicó las declaraciones más escalofriantes que se han conocido sobre los falsos positivos: el coronel en retiro Gabriel Rincón contó a la JEP cómo bajo la comandancia en el Ejército del general Mario Montoya, la brigada móvil 15 con sede en Ocaña se convirtió en una máquina despiadada en la que los éxitos se medían por 'litros de sangre'. Rincón estuvo durante 9 años en prisión y salió libre tras acogerse a la JEP y contar todo lo que ha contado. Como es un tribunal que privilegia la verdad por encima de la Justicia ordinaria y que le apuesta a un país en el que todos por igual, victimarios de aquí y de allá, uniformados legal o ilegalmente, cuenten todo lo que saben; esos muchos intentos por desprestigiarlo y acabarlo abren unos interrogantes del tamaño de la historia y la verdad: ¿quién no quiere que se sepa lo que se está sabiendo por cuenta de la JEP?

Pero también, que hayamos conocido las declaraciones del alto militar en retiro a la JEP, deja otra inquietud: ¿Por qué no hemos conocido también las declaraciones de los exguerrilleros? Colombia, tan rota y dividida, necesita conocer la historia de las víctimas pero también de los victimarios, de los que cometieron crímenes con camuflado legal pero también ilegal. Será, entonces, la única manera de que nos espantemos todos juntos y, con esa verdad redonda, decidamos como Nación que el pasado no se puede repetir y que el Estado de Derecho es para dejarlo quieto y para que garantice nuestros derechos: los míos, los de ellos y los de todos, por igual.

Sigue en Twitter @vanedelatorre

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