Un francés para el Grupo Niche

Marzo 20, 2022 - 06:35 a. m. 2022-03-20 Por: Santiago Cruz Hoyos

Llama la atención que mientras miles de jóvenes colombianos anhelan irse del país por la situación económica, por la falta de empleo digno y la inseguridad, por tanto corrupto que hace que el escándalo del día haga olvidar al de ayer, haya también tantos extranjeros dispuestos a dejarlo todo por vivir en Colombia.

Uno de ellos es francés. Se llama Simón Flouret y dice que Cali es el lugar del mundo donde realmente se siente feliz. Por eso hace unos días viajó de regreso a su tierra para organizar la mudanza definitiva “a la capital de la salsa”.

Simón nació en Toulouse, una ciudad bautizada por las guías turísticas como la joya del suroeste francés, en la frontera con España. La ciudad está atravesada por el río Garona y es el destino predilecto de los aviadores y los aficionados al espacio. La llaman la ‘capital mundial de la aeronáutica’. Allí se ensamblan los aviones Airbus A380, el avión de pasajeros más grande del mundo, con capacidad para 853 personas. También se encuentran las mejores universidades para hacerse piloto o ingeniero aeronáutico, además de museos donde se conserva y difunde la historia de la aviación.

Pero a Simón nada de ello le interesa demasiado. Él es músico. Desde los diez años toca la batería. La música fue una influencia de su papá, que toca el saxofón. En Francia, Simón hace parte de Feramia, una agrupación de rock que recorre el país presentándose en festivales, en discotecas, en bares. Pero hace cuatro años se enamoró de la salsa.

Todo ocurrió en un viaje a Medellín. Un amigo le hizo un recorrido por los bares de la capital antioqueña donde se bailaba salsa, y en uno de ellos Simón vio por primera vez a un timbalero quien, con su show, le cambió la vida. Le gustó la energía, el sabor que se necesita para tocar ese instrumento musical que junto a las congas y el bongó, son los elementos de percusión principales de la salsa. Esa noche Simón se dijo que se convertiría en timbalero. Sí, un timbalero francés, pese a lo raro que pueda parecer. Él se sonríe.

Como escuchaba en todo lado que Cali era la capital mundial de la salsa, compró un pasaje y vino a verificarlo. Después de dos meses de vivir en la ciudad, se convenció que había encontrado el lugar donde quería pasarse el resto de su vida.

“Cuando llegué a Cali entendí que la gente tiene razón: es la capital de la salsa. Se escucha salsa en toda esquina, en el taxi, en cada tienda, en los parques, en cada cuadra hay alguien oyendo salsa. Y en cada estanco hay un timbal. Cada que veo uno me meto a tocar. Cali es la ciudad ideal para mí, la salsa me anima a vivir allí”, dice. Y agrega: “Es difícil explicar por qué amo tanto la salsa. Solo sé que la amo y ya. La canción que más me gusta es Nuestro Sueño, del Grupo Niche. Y ‘qué pena’, de Los hermanos Lebrón”.

Todos los viernes, a Simón se le veía en el bulevar, por la Calle del Pecado, tocando el timbal. También en los hostales de San Antonio o en discotecas como Azabache Salsa Club, donde lograba reunir a un público atraído por ese timbalero de facciones europeas.

Por esas cosas de la vida, Simón conoció además a uno de los percusionistas más famosos de Colombia, el caleño Caliche Sabogal, quien ha tocado para Cano Estremera, Cheo Feliciano, Tito Nieves, Maelo Ruiz, el Grupo Niche, la Suprema Corte, Yuri Buenaventura, Willie Colón y tantos otros artistas. Caliche, generoso, llevó a Simón a un toque con Alberto El Canario, le presentó a Tony Vega, a Maelo Ruiz, y al timbalero del Grupo Niche, lo que lo terminó de convencer de vivir en Cali para siempre.

Hace dos semanas, Simón partió hacia Francia para cumplir con los contratos que tiene con su grupo de rock, y con una banda de salsa llamada Rigo Ruiz y su Bomba Caribe, cuyo cantante es cartagenero. También para conversar con su familia sobre la decisión que tomó de vivir en Cali. Es tanto su amor por la salsa, comenta, que está seguro que sus padres lo entenderán. “Mi sueño es vivir en la capital de salsa. Y ojalá, tocar alguna vez para Niche. Son lo más grande que hay y sería el top, lo mejor de la vida. Pero si no se da, que por lo menos pueda vivir de la salsa, que es lo que amo. Es lo mejor que me puede pasar”.

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