La última vez

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La última vez

Junio 28, 2020 - 06:35 a. m. Por: Santiago Cruz Hoyos

El primer viernes de cada mes, en la terraza de la Sociedad Médica del Pacífico, en Cali, ocurría una especie de ritual: hasta allí llegaban arquitectos, abogados, periodistas, poetas, para recomponer el mundo.
La cita comenzaba a las 5:30 de la tarde y finalizaba a eso de las 9:00 de la noche. Por lo regular cada quien llevaba una botella de vino, copas, un sacacorchos. 

A aquel encuentro lo llamaban Tertulias Médicas del Pacífico, y su fundador, hace 16 años, es el cardiólogo Adolfo Vera.

El viernes 13 de marzo de 2020, sin embargo, fue la última vez que se reunieron. A ninguno de los asistentes se le pasó por la cabeza que aquella, la tertulia número 192, sería la última. Ni siquiera le pusieron atención a la fecha, que según los agoreros trae mala suerte.

Que el encuentro de ese mes se haya tenido que correr una semana porque el doctor Vera se encontraba en un congreso de cardiología en Medellín tampoco les llamó la atención. No les pareció una señal del destino ni nada por el estilo.

Ese viernes 13 la tertulia comenzó con una conferencia del columnista Jorge Restrepo Potes, quien hizo un repaso por las guerras que ha padecido el país. Después intervino el economista y docente Rafael Isidro Rodríguez, cuya conferencia resultó premonitoria: ‘El futuro es hoy’. Y el último conferencista fue el poeta Hernando Revelo, quien le hizo un homenaje al también poeta Helcías Martán Góngora.

Lo único que llamó la atención es que a la tertulia fueron unas 80 personas, y no las 100 que acostumbraban, a lo mejor porque ya se hablaba de la llegada al país del coronavirus.

Efectivamente, una semana después, se decretó el confinamiento por la pandemia, y desde entonces la tertulia no se volvió a hacer. El doctor Adolfo Vera -quien se encontraba diseñando la tertulia número 200 para finales de año- está seguro de que en la nueva normalidad que impone el Covid–19 nadie se va a meter a una terraza donde hay 100 personas, así que la del 13 de marzo de 2020 quedará para la historia como la última Tertulia Médica del Pacífico.

Cuando él me contó esa historia me puse a pensar en esas cosas que hice por última vez y que seguro pasará mucho tiempo para que las pueda volver a disfrutar, y a lo mejor no de la misma manera en que las hacía.
La última vez que fui a cine por ejemplo fue el 24 de febrero de 2020 -según la aplicación de Cine Colombia- sillas G12 Y G13 en general, para ver ‘El llamado salvaje’, una película sobre un perro llamado Buck que tras un extenso viaje se convierte en su propio amo. La película la protagoniza Harrison Ford, y recuerdo que me preguntaba si el que estaba tosiendo dos filas más abajo ya no tendría el coronavirus del que tanto se hablaba en China.

Sin embargo jamás se me ocurrió que aquella sería la última vez que entraría a una sala de cine, por lo menos durante lo que quedaba del año. A lo mejor la única opción de volver será dentro de un carro.
La última vez que vi a uno de mis mejores amigos fue hace unas semanas, en el funeral de su papá, y por las restricciones de la pandemia nadie pudo darle un abrazo, apenas un simple saludo con el codo que me resultó insípido. Ese día no nos pudimos reunir todos para acompañarlo.

La última vez que fui al estadio ocurrió lo que un hincha nunca espera que ocurra. Ese día, el 3 de marzo de 2020, América perdió 2-0 contra Gremio de Porto Alegre. El partido anterior sucedió algo que tras el coronavirus también es bastante improbable que se repita. Cuando le empatamos al Cali faltando nada para que se acabara el partido, en la tribuna oriental del Pascual Guerrero nos abrazamos como si fuéramos familia, aunque nadie se conocía.

La última vez que me perdí en las librerías de segunda del centro fue hace tanto que ya no me acuerdo. Pero lo que más extraño es visitar a la familia, que vive en otras ciudades, y son de esos planes que no deben aplazarse.

Sigo pensando que esta pandemia nos está diciendo cosas, o repasando lo que ya sabemos pero casi nunca aplicamos porque suponemos que tenemos tiempo de sobra y quién sabe.

Ahora recuerdo lo que dijo el escritor y neurólogo Oliver Sacks, quien al cumplir 81 años publicó en una carta de despedida después de que le diagnosticaran cáncer: “A veces la enfermedad nos puede enseñar lo que tiene la vida de valioso y permitirnos vivirla más intensamente”. Y usted, ¿qué hizo por última vez antes del coronavirus?

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