Crecimiento: no pero sí

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Crecimiento: no pero sí

Julio 01, 2013 - 12:00 a. m. Por: Rudolf Hommes

Las señales que hemos recibido hasta ahora sobre el crecimiento económico no son alentadoras y cuesta creer que este año y el siguiente va a crecer la economía al ritmo que pronostican los voceros oficiales. La caída del sector industrial es un problema estructural, no de coyuntura, y requiere medidas que deben basarse en un análisis que todavía no se tiene, pero que seguramente implicará una canasta de exportaciones industriales distinta a la de hoy, la creación de empresas que fabriquen productos de mayor valor agregado y la apertura de nuevos mercados. A pesar de que los resultados del primer trimestre generan temores, hay señales que permiten mantener un moderado optimismo. La primera de ellas es que la tasa de crecimiento del sector agropecuario ha superado 3% por primera vez en mucho tiempo. Algo estaba funcionando en el sector para que esto haya sucedido, pero recientemente han ocurrido eventos que van a retrasar la inversión y la producción agrícola. El más preocupante de ellos es la insistencia en ahuyentar al sector privado de la actividad agropecuaria y la inexistencia de un marco jurídico confiable que la fomente. El otro aspecto muy positivo, es que los índices de confianza del consumidor y de su situación económica no han cambiado, no obstante la caída en las ventas de automóviles y bienes durables, y que las expectativas de los comerciantes y de los empresarios no industriales se mantienen altas. Las cifras fiscales y el recaudo esperado de impuestos también juegan a favor de un mayor crecimiento porque aumentan la capacidad del gobierno de financiar la inversión que ha programado y sostener el ritmo de todo el sector de la construcción con un crecimiento mayor a 9% en el año. Para que lleguemos o superemos 4% de crecimiento en 2013 se necesita adicionalmente que el consumo privado aumente más de 4% en el año, que la inversión extranjera continúe llegando con el ritmo que trae, que el gobierno sea capaz de ejecutar sus proyectos, cuyo presupuesto es de $42 billones, y que la minería y los sectores de servicios crezcan por encima del 5% en el año. A esto se oponen en primer lugar las autoridades ambientales que están en plan de parar la minería, el aumento de la cartera mala del sector bancario, que va en acenso, y será un limitante para el crecimiento deseado del consumo.La evolución reciente de los mercado internacionales harán mucho más costosa y menos fluida la financiación del presupuesto de inversión del gobierno y delas concesiones que prepara la ANI para adjudicarlas muy próximamente. No ayuda tampoco el dudoso comportamiento de las exportaciones nacionales a mercados emergentes en países que han experimentado devaluaciones superiores a las de nuestro peso. Con estas perspectivas, el equipo económico no puede estar tan tranquilo como aparenta estarlo.

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