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El desorden antecede al crimen

Octubre 12, 2021 - 11:50 p. m. 2021-10-12 Por: Rodrigo Guerrero

¿Será que el irrespeto por las señales de tránsito o el uso del carril expreso del MÍO como autopista urbana o estaciones del MÍO abandonadas y calles llenas de grafitos, tienen algo que ver con el aumento de la violencia homicida y de los atracos observados recientemente en Cali, Bogotá y otras ciudades colombianas? Es posible que sí.

Hace varios años escribí una columna destacando la importancia del desorden en la conducta criminal, lo que hoy se conoce con el nombre del Efecto de la Ventana Rota, mencionado por un par de profesores de Harvard que escribieron un libro ‘Reparando ventanas rotas: cómo restablecer el orden y reducir el crimen en la comunidad’, donde ellos demuestran que la tolerancia del desorden urbano conduce al crimen.
Una ventana rota en un edificio lleva pronto a que se rompan otras ventanas. Varias ventanas rotas llevan al deterioro del edificio y de otras construcciones del mismo vecindario, y finalmente al deterioro del barrio.

En su libro ellos narran la experiencia de la Policía en el Metro de Nueva York con el fin de ver si controlando el desorden se lograba disminuir los robos, asaltos a mano armada y hasta homicidios que ocurrían con gran frecuencia.

Una investigación previa mostró que en el uso del Metro estaban presentes varias formas de comportamiento desordenado: botar basura y orinarse fuera de los sitios escogidos, consumir alcohol o viajar borracho, evadir el pago al ingreso y grafitos en las paredes de la estación y en los coches. Ninguno de estos comportamientos era delito, sin embargo, se decidió acabarlos. Se entrenaron a los operarios del Metro y se montaron agentes especializados de la Policía y no se permitió la circulación de coches que tuvieran grafitos. ¡Pocos meses después se observó una reducción substancial en los robos y atracos y no volvieron a ocurrir homicidios!

Esta experiencia motivó a la Policía de Nueva York a dar importancia a la penalización de las infracciones menores y aplicar la ley en otros espacios, a preocuparse por el expendio y consumo de alcohol, por el exceso de ruido, el aseo de calles y parques, y a otras conductas relacionadas con el orden de la ciudad. Por su parte, la alcaldía asumió su responsabilidad de mantener las calles y parques iluminados, recoger las basuras, reparar los huecos en las vías y cuidar su infraestructura.

En tiempos de Mockus Bogotá utilizó los dineros de la venta de la Empresa de Energía para el mejoramiento del entorno físico. Se recuperó el espacio público, se construyeron andenes y ciclovías, parques y bibliotecas. Los bogotanos comenzaron a sentirse orgullosos de su ciudad y a cuidarla. El efecto ‘Ventana Rota’ estuvo en la base de la reducción del crimen de Bogotá observada en ese tiempo.

A las acciones de la Administración Municipal y la Policía Metropolitana de Cali es necesario añadir la decisión ciudadana de no tolerar más el desorden y hacer el compromiso de reparar, embellecer la ciudad y revivir la cultura cívica que en otros tiempos hicieron famosa a la Sucursal del Cielo.

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