Un mandato claro

Un mandato claro

Septiembre 17, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

“El mandato claro” fue el término que usó López Michelsen para manifestar la importancia de un triunfo electoral contundente que le asegurara no sólo legitimidad a su gobierno sino el respaldo de la gran mayoría de los colombianos. Hoy a solo unos pocos días de la realización del Plebiscito que pone a consideración de los colombianos el resultado de negociación para terminar el conflicto con un grupo que por más de cincuenta años le ha causado tanto daño al país, estamos frente a la necesidad de un mandato claro.Todo parece indicar, y las encuestas así lo muestran, que los colombianos están mostrando su nobleza y generosidad y a pesar de lo difícil que pueda resultar el mirar con benevolencia a quienes son responsables de tantos desmanes, votaremos con una amplia mayoría por el Sí y se podrá darle una oportunidad a esa Colombia que tantas oportunidades ofrece y que tantos retrasos ha sufrido por cuenta del conflicto. Después de manifestaciones como las de la Corte Penal Internacional y de los apoyos de todos los países especialmente de aquellos que cuentan con cancillerías sólidas y serias y no van a dejar a sus presidentes apoyar acuerdos inconvenientes queda cada vez más claro que se ha logrado algo que es verdaderamente relevante.Muchas de las críticas son respetables, pero como lo decía en la última columna, considero que los beneficios son mayores que los costos y en unos años ni Santos ni Uribe serán protagonistas y sí estaremos en cambio viviendo las consecuencias de estos acuerdos que, si se manejan con responsabilidad, pueden traer muchos beneficios al país. Aquellos que se han tomado el trabajo de leerse los textos claramente habrán podido observar que el grueso de los compromisos que el Estado asume no son con los guerrilleros sino con todos los colombianos y, muy especialmente, con minorías y con aquellos habitantes de los territorios más retrasados.El cumplimiento de tantos compromisos no va a ser fácil y por ello es tan importante el papel que juegue el Congreso en la próxima legislatura cuando les llegue a su consideración por la vía rápida (fast track) el paquete de reformas que presente el Gobierno. Allí hay mucho por hacer para que las leyes que de allí salgan cumplan con lo acordado pero sean sensatas, no se vayan a dejar llevar por excesos garantistas y tengan razonabilidad frente a los recursos de que se pueda llegar a disponer. Lo importante pues es que las leyes que de allí resulten tengan toda la fuerza requerida para que se beneficie no a los exguerrilleros, aunque es obvio que habrá beneficios para ellos, sino a todos los colombianos.Se requiere entonces un mandato claro para que el Congreso y el Gobierno entiendan que el andamiaje legal que se va a producir debe permitir políticas públicas para el beneficio de todos y esto se logra con una votación masiva. No sirve solo ganar sino que es importante que sean millones y millones los colombianos que salgan a votar para que no haya dudas sobre el mandato que el Gobierno y el Congreso reciben.

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