No hay que reinventar el mundo

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No hay que reinventar el mundo

Mayo 30, 2015 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

En repetidas ocasiones se ha mencionado que las circunstancias para el sector agropecuario deberían ser propicias en esta etapa de la historia pues son muchos los factores que le estarían dando al sector una prioridad que no ha tenido desde hace muchos años. Lo más evidente tiene que ver con la relevancia que el sector tiene en el contexto de las conversaciones de paz. No es casual que fuera uno de los focos de atención y que ameritara todo un capítulo dedicado a él. Para nadie es un secreto que ha sido el campo el principal escenario del conflicto y que son los habitantes rurales quienes han padecido de primera mano las nefastas consecuencias de esa violencia que ha azotado al campo colombiano. Tan evidentes son las carencias y las necesidades que fue relativamente fácil para las partes ponerse de acuerdo sobre temas muy relevantes relacionados con la ruralidad colombiana.La importancia del campo, sin embargo, tiene que ver con muchas otras cosas pues no se puede perder de vista que frente a una población mundial que continúa creciendo y demandando alimentos y bienes de origen agrícola Colombia es uno de los pocos países con posibilidad de incrementar su frontera de producción sin generar conflictos con otros usos, como ocurre en muchos países del globo. Por el contrario, se trata de muchas regiones en las cuales la densidad poblacional es mínima y la actividad agropecuaria podría ofrecer muchas y muy interesantes oportunidades.De otra parte, es bastante evidente que en la medida en que las condiciones de seguridad sigan mejorando las opciones para el agroturismo son inmensas pues difícil es encontrar un país con la variedad y la belleza de los paisajes colombianos. Pero es más, ante un escenario devaluacionista como el que se prevé la competitividad de los servicios turísticos se vuelve muy atractiva para el extranjero que, además, encuentra en el país un “secreto bien guardado” ya que por cuenta del conflicto ha sido desconocido incluso por los propios colombianos.Ahora bien, el despegue del agro es complejo pues son muchas las deficiencias y por ello lo primero es preservar y fortalecer lo que se tiene pues la incertidumbre y la desmejora de sus condiciones solo puede llevar a más y más años de atraso. Hay que recordar que el país ha venido haciendo un gran esfuerzo, desde la época de Gaviria, por estructurar una política comercial para el campo que permita su desarrollo. Seguramente puede haber margen para la mejora pero lo que no tendría sentido es entrar en un proceso de desmonte. No se puede caer en el simplismo de pensar que para mejorar la competitividad de los productos más elaborados el camino es golpear el eslabón más débil de la cadena que es el de la producción primaria. Si las condiciones de competitividad país fueran las adecuadas sería más difícil defender los esquemas vigentes pero cuando estos apenas compensan algunas de las deficiencias generales hay que preservarlos y defenderlos mientras poco a poco llegan al campo los bienes públicos que mejoren las condiciones de competitividad del país.

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