Mirando el bosque

Mirando el bosque

Septiembre 03, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Son muchos los temas sobre los que sería posible escribir una columna pero el plebiscito opaca a los demás. Al respecto algunos ya asumieron una posición sin leer los textos (lo que es una tarea ardua) ni ocuparse por el análisis del tema. Unos será por disciplina con sus jefes, otros por confianza en los negociadores y otros porque eso les dijeron que había que hacer. Con estas personas hay que respetarles su posición y no esperar que cambien su punto de vista menos cuando en algunos casos es producto de un “pensamiento delirante” en los términos de Constaín.Muchos, sin embargo, no han tomado una posición porque tienen dudas o porque desconocen lo que se ha firmado. A ellos se deben dirigir los esfuerzos pedagógicos en uno y en otro sentido buscando que su voto sea razonado y no originado solamente en emociones. Con muy contadas excepciones, es irreal pensar que van a leerse un texto largo y escrito en un lenguaje tan aburrido. En lo personal me parece insoportable el uso del ‘lenguaje incluyente’ con términos como “líderes y lideresas” pero habrá gente que cree que eso sirve para algo. Lo importante, sin embargo, en un tema tan grueso es no perder la perspectiva con los detalles. Es decir el riesgo es “que el árbol no deje ver el bosque”.Al mirar entonces el acuerdo en su conjunto se puede decir, de un lado, que el texto es el resultado de una negociación. Algo obvio pero que a veces se olvida pues bien distinto podría haber sido si se tratara de una rendición. Las mismas Fuerzas Armadas consideran que lograrlo hubiera tomado muchos años y muchos muertos. De otra parte, lo que se buscaba era que la organización que ha sido el principal actor en el conflicto tanto en duración como en intensidad, dejara las armas y se convirtiera en un actor político que buscara el acceso al poder por la vía democrática y reconociera las instituciones; y, por el otro lado, que las víctimas fueran tema central en el resultado final. Sin duda los tres puntos se logran en el acuerdo. No deja de llamar la atención lo preciso que es el capítulo dedicado a la dejación de las armas con fechas, protocolos y, sobre todo, con las Naciones Unidas como garante; de otra parte es claro que se les abren todas las oportunidades a los exguerrilleros para que participen en política y son muchas los compromisos de unos y otros en favor de las víctimas.Los objetivos entonces se logran. Lo que ocurre es que, como se dice coloquialmente, ‘no hay almuerzo gratis’. Lo anterior supone concesiones o, como se diría popularmente, ‘tragarse algunos sapos’. Eso es lo que hay que mirar ahora con cabeza fría y cada cual verá si considera que el beneficio es mayor que el costo para lograr el resultado o viceversa. En lo personal considero que a pesar de los costos, que en algunos casos no son menores, se justifica apostarle a la paz y votar Sí en el plebiscito.

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