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El fetichismo de las normas

Julio 17, 2020 - 11:35 p. m. Por: Ricardo Villaveces

Hacer diagnósticos sobre el pasado siempre resulta fácil. Lo difícil es tomar decisiones con la información disponible, usualmente deficiente cuando se trata de una crisis, y asumir los riesgos que esto implica. Los gobiernos, tanto Nacional como locales, en el caso de esta pandemia han actuado de buena fe, con prontitud y adoptaron medidas drásticas para enfrentar el problema. Se logró entonces aplanar la curva y ganar tiempo. Está por verse es si se aprovechó bien este tiempo para poder enfrentar el momento crítico en que estamos. El cierre más extremo de las actividades y las medidas más estrictas a nivel individual se pusieron en práctica cuando el nivel de infección y de transmisión era bajo y el desconocimiento del tema nos llevaba a asumir medidas extremas.

El impacto del encierro en la economía, en la educación, en las relaciones sociales y emocionales de las personas ha sido cada vez más agudo y llegamos a la etapa más crítica de la pandemia con una presencia de gente en las calles alta y muy difícil de controlar ante la necesidad de las personas de trabajar y de adelantar sus diferentes actividades. Además, con un cansancio generalizado por toda la anormalidad que esta situación ha significado en la vida cotidiana. Paradójicamente, entonces, nos llegó el momento más crítico del problema cuando es más difícil poner en práctica los controles que se requieren. Este es el momento entonces donde el autocuidado y la responsabilidad se vuelven esenciales para enfrentar los riesgos.

Entre los especialistas y los funcionarios de los gobiernos hay una tendencia a creer que con lograr que las cosas queden escritas en un papel ya se lograron los resultados. Y entre más personas firmen el papel creen que es mejor. Y ojalá tenga bastantes sellos. Pues bien, ya conocemos de sobra cómo esa hemorragia de normas queda muchas veces en letra muerta pues son tantas y tan detalladas que las vuelven ineficaces pues al final el único que las ha leído es el funcionario que las escribió.

Uno de esos tantos casos es el relativo a los protocolos expedidos por el Ministerio de Salud en relación con los adultos mayores que, como parte del “proceso de transversalización del enfoque diferencial” (aunque no lo crean así se llama), expiden el documento denominado ‘Lineamientos para la prevención, contención y mitigación del coronavirus (Covid-19) en personas adultas mayores’. El documento tiene ‘solo’ veintisiete páginas y sería interesante saber si alguien lo ha leído. Lo que sí es muy probable es que los que lo escribieron y lo formalizaron quedaron contentos pues ya dan por solucionado el problema.

Lo anterior es solo una ilustración del problema y son infinidad los casos similares que se podrían enumerar. Esfuerzos seguramente bien intencionados pero poco eficaces. Antes que más normas y regulaciones que se queden en el papel ya se conocen los elementos esenciales a tener en cuenta y lo que hay que hacer es un esfuerzo grande de pedagogía y comunicación para que la gente extreme el autocuidado. A punta de más normas y regulaciones poco vamos a lograr.

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