Un grotesco espectáculo

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Un grotesco espectáculo

Julio 16, 2013 - 12:00 a. m. Por: Ramiro Andrade Terán

Mandela es una de las grandes figuras políticas del siglo XX y los inicios del Siglo XXI. Su vida de combatiente por los derechos de los negros, en una nación manejada por décadas por asesinos partidarios de la segregación racial que los agredieron con ferocidad, fue la batalla permanente de un pacifista defensor de los derechos de la raza que –una y otra vez– tuvo que esconderse de la jauría de sus perseguidores. Lo padeció todo y lo resistió todo. Con estoicismo y desprecio por el peligro, puso en ridículo al gobierno racista de turno y se convirtió en símbolo de la resistencia contra la negación a la raza negra de los Derechos Humanos más elementales. Su gente terminó por adorarlo y bien merecido lo tuvo. Luchó contra los desalmados racistas blancos de Sudáfrica, en una empresa ejemplar.Un líder de las características de Mandela, con una visión universal del problema de la persecución racial, merecía de sobra que al final de su peligrosa vida sus hermanos negros le rindieran el homenaje de rodearlo de paz y agradecimiento. No ocurrió así. Sus propios familiares han protagonizado un grotesco espectáculo por la herencia de los bienes de ‘Madiba’ –así lo llaman afectuosamente sus amigos– y los derechos de autor por algunos de sus libros. Buitres codiciosos, sus allegados no esperan que muera y ya han invadido su habitación, a la espera que se cumpla un milagro de recuperación y el líder negro decida redisponer de sus bienes. Como lo dijo un eminente compatriota suyo, Desmond Tutu: “Se ha mancillado el nombre del primer presidente negro de la historia de Sudáfrica…”. Esto es como escupir en la cara de ‘Madiba’. Un juicio certero contra quienes no solo buscan quedarse con bienes materiales, sino con la propiedad intelectual de quien escribió libros.Un innoble espectáculo. En eso se han convertido los últimos días del líder negro más importante de los últimos cien años. Sus despreciables familiares no se han puesto de acuerdo ni siquiera en donde sepultarlo. Valdría la pena que el gobierno de Sudáfrica tomara cartas en el asunto y acabara con el maloliente sainete. Mandela es un personaje universal que protagonizó una lucha heroica por la libertad y los derechos de su pueblo. Debería terminar su ejemplar existencia rodeado del respeto de sus compatriotas. Signado por una vida donde abundaron las traiciones –incluida la de una de sus esposas– ‘Madiba’ tiene sobrado derecho a que su próxima muerte sea una hora de dolor respetuoso de las gentes de su patria y del mundo.

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