Necesidad vital

Necesidad vital

Septiembre 02, 2014 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

En mi aventura de lector y escritor he logrado esquivar la roña estética y la lepra moral de los convencionalismos y obtener autonomía conceptual e independencia crítica. Si no escribiera y leyera, me moriría de tedio: hacerlo es una necesidad vital. Escribo para vivir y tengo una relación sensual con los libros que devoro. Leer y escribir es pasión que crea universos múltiples que sacuden, deleitan y estimulan. Los personajes de los libros cobran vida, se salen de las páginas. Se instalan en el gusto, el cerebro, o el corazón, por largos periodos, o para siempre. El libro amigo entrañable que nunca traiciona. Generoso, regala su universo de situaciones diversas: lo insólito, oculto, grato o doloroso. Testimonios de la época que nos tocó vivir, o del pasado que revive.Quien no disfruta los libros pierde un tesoro inmenso. Ancho río de conocimientos y deleite único.El mundo tiene dueños. Son los ‘bloques’: grandes conglomerados, políticos y económicos, que manejan al Planeta a su antojo, con una política de nuevo imperialismo. Desde su alborada inicial las naciones grandes se han devorado las pequeñas. Eso se incrementó con la aparición de los ‘bloques’ -con armamento nuclear- que se reparten el Planeta como un melón tajado en rajas. La tranquilidad no reside en el respeto mutuo entre países. Está en las armas, en el poder militar, en las alianzas para repartirse los continentes entre potencias. Que viven muy tranquilas. Estados Unidos, por ejemplo, confía en el poder disuasivo de su arsenal nuclear y sabe que su rival, China, no se comprometerá en agredirla y exponerse a su armamento. Europa y Rusia viven peligrosa etapa de tensiones, acusaciones mutuas y amenazas veladas. Los europeos tienen un ‘padrino’ poderoso, Estados Unidos, que no esconde su intención de actuar, armas en mano, para defenderla de una invasión Rusa.***El presbítero José Nicolás Gómez Montes, creó y es el primer párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, en el barrio La Estancia de Yumbo: allí funciona la Fundación Social Fundamonce, en honor de Juan Francisco Sarasti Jaramillo, arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Cali. Presta servicios de asistencia social alimentaria y recreativa a los niños y ancianos más necesitados de la comunidad. Realiza una humanitaria y valiosa tarea.

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