La Otan no nos recibe

Escuchar este artículo

La Otan no nos recibe

Julio 09, 2013 - 12:00 a. m. Por: Ramiro Andrade Terán

El presidente de Colombia y los de otros países latinoamericanos hablan del “ingreso” de sus naciones a la Otan. Eso no puede ocurrir por la sencilla razón que a esa organización militar solo tienen acceso los europeos. De otra parte, en el caso de que fuera posible el ingreso a esa potente organización militar, ¿qué papel podría desempeñar Colombia? ¿Defender militarmente al viejo Continente de una invasión de enloquecidos chinos? ¿Patrullar con nuestras corbetas el Atlántico Norte? ¿Enseñarle a los oficiales de Otan cómo combatir avezados guerrilleros en la selva?Sería bueno que elevados personajes no hablaran más de “ingresar” a esa organización y –como algunos lo han pensado– estudiaran la conveniencia de hacer ‘acuerdos’ con ella, que son de dudosa utilidad. Los de la Otan son los modernos ‘señores de la guerra’ de un organismo de refinado poder militar. Y –en el plano político– eso les permite negociar con todo el peso de su moderno aparato bélico.Me sorprendió que el Presidente Santos se inclinara por el “ingreso” de Colombia a una organización tan sofisticada, templo del militarismo mundial. Lo que nuestra atribulada nación necesita no es mayor técnica en el macabro arte de matar. Aquí, con lo que ocurre con el enfrentamiento interno, tenemos más que suficiente. El Presidente, a la cabeza de su alto equipo de gobierno, debería estar más interesado en recibir consejo y ayuda de organismos mundiales que luchan contra el subdesarrollo y la pobreza absoluta, que en ser una insignificante rueda de la gran máquina bélica de los europeos. Colombia –por desgracia– goza de fama de nación violenta, donde el enfrentamiento y el crimen ha provocado el abandono del campo por miles de quienes lo trabajaban. Que terminaron hacinados en las ciudades, provocando un drama social de proporciones incalculables. Si fuera viable el deseo de Santos de ingresar a la Otan, estoy seguro que seríamos rechazados por esa inmerecida fama que nos ha regalado la guerra interna, el narcotráfico, y otros delitos que dañan la imagen nacional. Hay que luchar por ser admitidos en organizaciones que luchan contra esos flagelos y no en el club del militarismo. ¡Paz es lo que necesitamos y no guerra! Que con las que tenemos basta y sobra. Algún día tendremos que terminar con la absurda lucha interna. A lograr ese gran propósito nacional debemos aplicar todo el esfuerzo de la nación.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS