Compromiso de Santos y Uribe

Compromiso de Santos y Uribe

Junio 28, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Con mucha sensatez el presidente Santos le quitó hierro a sus relaciones con el expresidente Uribe. Nada más absurdo que los dos terminen en una querella que no beneficia a nadie. Por el contrario, le haría daño grave al país, a la tranquilidad colectiva y la imagen internacional de una nación. Que tiene más que suficiente con su ingrata fama de violenta.Santos ha iniciado bien su gobierno y se refiere al líder antioqueño con respeto y amistoso tratamiento. Uribe, por su parte, debería corresponderle en la misma moneda, mantener equilibrio en la actividad política y no dejarse arrastrar por la actitud de amigos prendidos de su levita para hacer carrera. Y con una marcada disposición a la camorra.Ya tenemos más que suficiente con la confrontación armada interna y el resto de manifestaciones de violencia que perturban al país desde hace décadas, para agregar un enfrentamiento entre dos personajes con visible influencia, apoyo nacional y puntos de vista particulares sobre problemas públicos. Otra guerrita verbal es inadmisible. Es de esperar que el ex presidente Uribe le baje el tono a la polémica con el ministro Vargas Lleras. No se puede hablar de paz nacional y enredarse en una polémica estéril. “Obras son amores y no buenas razones”. La castidad verbal de los dirigentes es indispensable para facilitar el complejo proceso de recuperar la paz y el entendimiento.Santos es un político hábil y se mueve bien en los cenáculos del poder. Uribe conserva liderazgo en un sector apreciable de la sociedad. Es falsa la idea que los dos se estorban. Tienen espacio en el escenario difícil de la política. Al paso que el uno trabaja por afianzar su liderazgo, el otro lo hace para salir de la Presidencia con una obra de gobierno que satisfaga a los colombianos y lo afiance en la jefatura de su movimiento. Que crecerá según el resultado de su gestión. Hasta el momento, ella marcha por buen camino.A la Nación le hacen falta líderes capaces, decididos, con objetivos precisos para recuperar la paz que perdió hace tantos años. Ese debe ser el gran propósito nacional de los dos ex presidentes. Para eso se requiere algo concreto: unidad en un programa mínimo que termine con la confrontación armada y mantenga el desarrollo económico actual, clave para el futuro de la nación. Lo mismo que propuestas ideológicas que revivan los partidos y el poco entusiasmo que hoy despiertan. Esa es tarea que les corresponde en esta hora crucial del país.

VER COMENTARIOS
Columnistas