Cese al fuego bilateral

Cese al fuego bilateral

Enero 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

El discurso original del Gobierno fue que las conversaciones de La Habana estaban separadas de lo que ocurría en el “campo de batalla” y que el Estado mantenía su ofensiva contra la guerrilla. En distintas ocasiones el Presidente afirmó que “la decisión de [hablar en medio del conflicto] fue deliberada”, reiteró que “no habrá cese al fuego” y resaltó que “la guerrilla siempre lo aprovecha para fortalecerse, para mejorar su posición”. La lógica implícita era que el Gobierno no podía perder la ventaja militar que, hasta el momento del inicio de las conversaciones, tenía frente a las Farc y que no se debía darles oportunidades a éstas. Y que la presión de la Fuerza Pública sobre la guerrilla se traduciría en una mejor posición estatal en la mesa de negociación. De paso, se pretendía blindar las conversaciones de lo que ocurriera en la confrontación, de manera que los crímenes de las Farc no dieran al traste con los diálogos. La expresión infame de tal postura la dio Santos cuando dijo que solo “haría explotar el proceso […] un atentado a una figura importante”. En esa lógica, las Farc venían justificando sus acciones sobre la base de que las reglas de juego eran las de negociar en medio del conflicto.Sin embargo, al mismo tiempo las Farc y buena parte de la izquierda venían insistiendo en un cese al fuego bilateral. El Gobierno, consecuente con su discurso inicial, se había negado. Pero de repente ha cambiado su posición y ha abierto la puerta. Santos, después de una reunión con sus asesores internacionales, dijo que en adelante no debería haber una “desconexión” entre La Habana y lo que suceda en Colombia. Fue tal la confusión que trajeron sus palabras, y tal la agitación e incertidumbre que produjeron en la Fuerza Pública, que dos de sus funcionarios estrellas, el ministro Pinzón y el general Naranjo, aquellos con ascendiente sobre militares y policías, debieron salir a precisar que la Fuerza Pública seguirá cumpliendo con su deber constitucional de combatir a los violentos y que “no hay ninguna decisión que haya alterado ese mandato constitucional”. ¿Fueron por libre y enmendaron el mensaje presidencial? ¿Convencieron a Santos de su error? No lo sé. Pero parece, al menos por ahora, que no habrá tal cese al fuego bilateral.Y sería un despropósito que lo hubiera. Primero, porque significaría ‘caguanizar’ todo el país. Un cese al fuego bilateral ata las manos a las Fuerzas Militares y la Policía que no podrían actuar contra los bandidos. Segundo, porque mientras que el ELN siga actuando, la Fuerza Pública deberá seguir combatiéndolo y en el terreno es casi siempre imposible distinguir una guerrilla de otra. Tercero, porque efectivamente el cese al fuego bilateral hace perder la poca ventaja militar que le queda al Estado. Ya han ganado mucho las Farc con los diálogos (entre otras cosas, y por cierto con autorización presidencial, poniendo por fuera del país y fuera del alcance de la Fuerza Pública a todo el Secretariado), como para que además el resto de sus estructuras sepan que están a salvo de la acción estatal. Cuarto, porque mientras que los criminales sigan en su accionar violento a la Fuerza Pública, diga lo que diga el Presidente, no le queda sino cumplir con su mandato constitucional de combatirlos. Quinto, porque el cese al fuego bilateral debe ser el punto final del proceso y solo debe llevarse a cabo cuando haya certeza de su éxito. Y ese es, quizás, el punto fundamental. Un cese al fuego solo es posible con concentración geográfica de los hombres de la guerrilla y con verificación independiente. Lo demás es una tomadura de pelo.

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