Doña Beatriz, nada de culpa

Doña Beatriz, nada de culpa

Marzo 05, 2019 - 11:45 p.m. Por: Poncho Rentería

Una señora bogotanísima me pregunta en el parque: ¿Por qué desde la radio yo oigo antipáticos adjetivos contra el presidente Duque? Respondí veloz: los egos no son solo de las reinas de belleza, también llegan a los politólogos, analistas y críticos. Están durísimos, le dije, y muchos cerebros se están calentando, así comenzó Venezuela. Punto.

En la peluquería bogotana que visito los martes, escuché rechazos a la controvertida JEP y muchos elogios a la afamada jurista Beatriz Linares por su afán de acertar entre tantas tormentas. Ellas le censuraron que su amadísima criatura, la JEP (Justicia Especial) esté en el descrédito total, por odiosos casos de amiguismo y el ‘yo te nombro, tú me nombras y repartamos la tortilla’.

¿Hay machismo en las críticas y censuras a la recta doctora Beatriz Linares? Quizá, ella cero culpa, pero le toca defender a la JEP que tiene la imagen por el suelo. Lo siento por ustedes que pagarán con impuestos los novecientos mil millones que costará esta súper-corte año 2019.

Leí en un diario español que es moda hacerle linchamiento verbal o escrito, un asesinato de su nombre con piruetas rebuscadas. No creo que al exsenador Gil lo quiera linchar el periodismo por antipatía, es que donde él llega, brotan líos judiciales. Punto.

Lean: hay una Colombia correctísima, pero hay dos mil tipos VIP que estafan con licitaciones, almuerzos escolares o con la salud popular. En Bogotá, un notablón de clubes y juntas directivas vendió ambulancias con sucio sobreprecio para que pillos concejales se ganaran millonadas. No creo exagerar, exsenador Gil.

Extra: el senador Gil, ‘El Tuerto’ para sus amigos, y el fiscal Bermeo, dizque enviaron al aire este trino. Lo reboto: “Le informamos que estuvimos en ese hotel para recibir cuarenta mil dólares, de unos filántropos generosos, para comprar alimentos y llevarlos a la gente pobrísima de Haití”. Aleluya, resultó una obra caritativa y no hubo sobornos en dólares. Punto.

Para reír, viene lo costoso, lo folclórico, lo tropical, el humor negro: el Tuerto Gil demandará al Estado colombiano en diez mil millones porque al mostrarlo en televisión le dañaron su imagen. ¡Y esa millonada la pagarán ustedes! Punto.

La felicidad es tacañísima, aparece poco pero la sentí el domingo cuando en el segundo final, el portero del Cali, súper-Camilo Vargas hizo ese bello gol. Gracias Camilo, los millones que seguimos al ‘equipo amado’, al Deportivo Cali, tuvimos un cañonazo de emoción. Lo soñaste y lo hiciste. Bravo, Camilo campeón.

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