Constructores y estafadores

Constructores y estafadores

Septiembre 24, 2014 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

En Medellín, ayer temprano, el fantoche e ingeniero calculista Jorge Aristizábal vio caer su gigante estafa, su edificio Space de cinco torres de 24 pisos. Centenas de apartamentos vendidos, con mala fe, con dolo y trampa a gentes buenas que soñaron un apartamento propio. No fue en una vereda, fue en el pinchadísimo sector de El Poblado. Al suelo cayó el rascacielos, no por un temblor, hubo que derrumbarlo porque lo construyeron con marrullas, trampas, arenilla, mermelada cemento y hierro de pacotilla. Todo ese fraude fue para ganar más millones porque los diez mil que tenían asegurados no les calmaron su gula.¿Cuántos edificios podrían derrumbarse en Cali, Bogotá y Pereira por errores de cálculo y malos materiales como los de Medellín? No sabemos, pero deben investigar para evitarnos tragedias. Gran vergüenza tienen hoy los constructores honrados, serios y leales por lo que hicieron sus colegas y la empresa CDO en Medellín en el edificio Space. Honrados son la gran mayoría y sienten vergüenza de sus mediocres colegas, Villegas & Cia. y del calculista Jorge Aristizábal que dijo en televisión “es una tontería desocupar el edificio, cumple con todo”. Y cinco días después se reventó y mató a diez personas.Lo sucedido en Medellín es gravísimo, es criminal construir edificios con materiales de pacotilla porque salen más baratos. Criminal venderlos con ruidosa propaganda, señoritas coquetonas uniformadas. Lindas las maquetas verdes. Los vendieron y ganaron una fortuna, pero les cayó la desgracia que buscaron. Seis edificios tipo rascacielos hoy están desocupados en Medellín por tener ruina cercana y son recién estrenados. Esa estafa criminal la consiguen sobornando a deshonestos curadores urbanos que tienen la desvergüenza de salir a decir: “Fuimos muy exigentes, cumplimos las normas, pudo ser un subterráneo terremoto el culpable de las grietas”.El placer de la estafa lo vimos en ese edificio derrumbado por fallas graves. Otra estafa veremos estos días. Toca a Cali, Jamundí y Buenaventura donde viven dos millones de negritudes o afrocolombianos. Les van a robar las dos curules parlamentarias, se las robarán dos blancos avispadísimos que en llavería con un poderoso político costeño (Yair Acuña) dijeron ser de las negritudes. Dos estafas que duelen pero en Colombia todo vale y van ganando los pillos. Lamentable, las negritudes pierden sus curules. Se las darán a otros unos magistrados amiguísimos, divertidos y rumberos. Estafados los afros y lo siento mucho. Si compra apartamento, revise con un experto, puede pasarle lo de Medellín.

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