Anarquistas, dueños de la calle

Anarquistas, dueños de la calle

Junio 22, 2011 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Preguntas que repiten hoy en Bogotá: ¿Quién mandó matar a Álvaro Gómez Hurtado? “Niensesabe”, dicen los campesinos boyacences. ¿Por qué tuvo que salir al exilio el parlamentario uribista Miguel Gómez Martínez, sobrino del asesinado? No fue por gripa. La tercera es un caso peatonal: ¿Le está prohibido al expresidente Álvaro Uribe caminar por la bogotana Carrera 7 como lo hizo el jueves con unos amigos? No lo creo, pero se lo han criticado aunque “la calle es libre” según los derechos ciudadanos. Y opino: no veo a Uribe buscando la Alcaldía de Bogotá, el hombre sigue apoyando a Enrique Peñalosa y en Cali, ¿apoyará a Susana Correa o al médico Rodrigo Guerrero? Adivinen.La calle es libre, dije atrás. Vi en televisión el sábado una manifestación, con cierre de carreteras, en Malambo, Atlántico. Quemaron llantas porque pedían nuevo acueducto. Lo grotesco es que el corresponsal del noticiero dirigía la manifestación y lo pruebo: sus tomas del incendio mostraban la candela porque la prendieron para que él hiciera su trabajito y no perdiera el viaje. No es la primera vez que sucede eso en pueblos de la Costa, allá tras la quema a notarías y alcaldías está el intrépido que llega con su cámara. Como cada rato en Cali y Bogotá hay revueltas con piedra de los feroces encapuchados, les cuento que el sábado, en Vancouver, hermosa ciudad canadiense, los vecinos indignados les tomaron fotos a la centena de guaches que incendiaron autos, edificios y almacenes. Las fotos no fueron al álbum, con valor y civismo se las dieron a la Policía para que detuvieran a los tirapiedras incendiarios. En Vancouver capturaron a 148 de esos salvajes anarquistas, y la gente los está repudiando por actuar como delincuentes.En Bucaramanga, el jueves pasado, unos 200 universitarios, perdón, 200 violentos encapuchados, destruyeron oficinas de la Universidad Industrial causando daños por tres mil millones de pesos. Algo penoso: cinco horas de piedra y salvajismo por diferentes avenidas y sólo hubo un detenido que salió libre por la benevolencia de la autoridad. Hay una película inolvidable con John Ford: ‘El Valle de la violencia’, donde castigan duramente a unos guaches tirapiedras. Los pusieron a lavar calles y andenes y a presentarse cada día en la Comisaría. ¿Hasta cuándo esa guachafita?En Cali, mis amigas Natalia y Maritza me lo dijeron: “Si queremos ir a Jamundí primero nos toca preguntar si hay bloqueos en la Avenida Pasoancho”. ‘Paso difícil’, la llaman hoy. ¿Y Sigifredo cuándo se posesiona de alcalde? Es asunto de ustedes, ¿Cali, capital del cielo?

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