¿Quién está detrás?

¿Quién está detrás?

Enero 20, 2019 - 06:45 a.m. Por: Pedro Medellín

Pese a la celeridad de las investigaciones, todavía no me termino de convencer sobre la única responsabilidad del Eln en el ataque a la Escuela General Santander. Las evidencias que se han recogido son tan evidentes, como para no pensar que intencionalmente se han sembrado tantas pistas que buscan dejar absolutamente claro quién planeó y ejecutó el ataque.

¿Cuál era el valor estratégico de llevar un carro viejo desde Arauca, a 719 kilómetros de distancia, para acondicionarlo con explosivos en una bodega en Usme, que serían activados luego en una Escuela de Policía en el sur de Bogotá? ¿Acaso un carro con placas de Arauca se puede mimetizar más fácil en Bogotá?

Además se trataba de un vehículo conducido por su propietario, quien precisamente ya había sido identificado por la inteligencia militar y la Fiscalía como miembro del Eln “durante más de 20 años, y que tuvo varias tareas en esa organización, entre ellas de explosivista”. Y había sido el propio José Aldemar Rojas Rodríguez, como se llamaba el sujeto, quien se preocupó por mantener al día los papeles del vehículo bomba. En fin, todo conducía al Eln.

Pero el Eln no parece haber planeado la operación. Por lo menos no hay razones para explicar lo que buscaba al detonar una bomba, apenas cuando comienza el año y el exitoso movimiento estudiantil se aprestaba a inaugurar su gesta movilizadora de 2019 con una marcha contra el Esmad. Y en el terreno político o militar tampoco es que estas fechas tuvieran una especial significancia dentro del objetivo de restablecer los diálogos de paz con el gobierno o de ganar espacios en su disputa territorial con otros grupos armados.

Es evidente que los responsables del hecho buscaban desestabilizar al gobierno y crear un pánico colectivo en los ciudadanos, asunto que no está dentro de la agenda del Eln.

Quizá los únicos asuntos que podrían explicar la acción del Eln serían: 1) La necesidad de crear las condiciones para imposibilitar el cumplimiento de los compromisos en la lucha contra el narcotráfico a que debieron llegar el presidente Duque y el secretario de Estado de los Estados Unidos , Mike Pompeo, en su reunión en Cartagena; 2) Debilitar la capacidad del gobierno en el combate a la delincuencia común o en el control de las protestas y movilizaciones que se pudieran presentar en el país, pues la Policía debería concentrar todas sus fuerzas en la prevención de acciones terroristas en las principales ciudades. Pero el Eln ni está bajo la presión de Estados Unidos, ni tampoco el gobierno tiene controladas las protestas sociales.

Lo que se puede decir, es que el Eln sí participó del ataque a la Escuela General Santander, pero en condición de autor material. Fue el explosivista. Pero otras fuerzas todavía no claramente identificadas (y ellas sí con una altísima capacidad de planeación y financiación de este tipo de operaciones), son las que deben estar detrás financiando la ejecución del ataque a un centro de formación de la Policía colombiana.

La participación del Eln en el ataque, le resulta favorable porque, aun cuando hoy el gobierno decida acabar con cualquier posibilidad de sentarse a negociar un acuerdo de paz con esta organización guerrillera, esa puerta tendrá que abrirse más adelante. En eso la dirigencia guerrillera y el gobierno, tienen total claridad.

Pero son esas otras fuerzas (por identificar), las que verdaderamente se van a beneficiar al crear una situación de desestabilización política y pánico colectivo en los ciudadanos. Por eso ponen al Eln al frente del ataque. Porque al a forzar al gobierno a dirigir todas sus fuerzas contra esa guerrilla, mientras ellos vuelven a operar en condiciones de mayor tranquilidad. ¿Quién estuvo detrás del ataque terrorista a la General Santander?

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