¿Quién es el señor de los anillos?

Febrero 22, 2016 - 12:00 a. m. 2016-02-22 Por: Pedro Medellín

No es creíble ese cuento de que en la Policía existiera una red de prostitución. Más bien parece un muy buen recurso para encubrir una operación de inteligencia del más alto calibre. ¿O van a decir que la grabación del ahora capitán Ányelo Palacios, con el entonces senador Carlos Ferro, no se hizo con un equipo de la más sofisticada tecnología como la que solo tiene la Policía? ¿O que la conducción de la ‘entrevista’ objeto del video, no fue llevada de manera que un Senador de la República terminara confesando sus más íntimos secretos? ¿Y por qué esos secretos se guardaron por años? ¿Y por qué salió sólo hasta ahora? ¿Y si el video no era prueba de nada, para quién iba dirigido y cuál era el mensaje que enviaba? ¿Cuántos senadores y magistrados más fueron grabados por policías de los que recibían favores sexuales o –por qué no- que oficiaban como intermediarios de pagos de coimas en grandes negociados?.. Porque los agentes de inteligencia no sólo usan el sexo para lograr sus propósitos… Y, ¿dónde están esos videos? Algo muy fuerte debe estar pasando en el interior de la Policía (o en otra institución pública), para que se decidiera filtrar a los medios semejante “prueba reina”(sic). Y algo debía mostrar ese video, como para que una vez publicado, sorpresivamente el general Palomino decidiera dar un paso al costado. Sobre todo luego de que el gobierno se había dado la ‘pela’ de sacrificar a varios generales entre los que estaban el Jefe de Seguridad de la Presidencia y la Subdirectora de la Policía. No cabe duda que si la comunidad de los anillos existe, se trata en realidad de una ‘comunidad de inteligencia’. Cada vez que se repasan los hechos, se encuentra que se trató de una estrategia en la que se fue ‘soltando’ la información de tal manera, que se fue creando una atmósfera perfecta que combinaba corrupción, prostitución y homosexualismo. ¿Se puede pedir algo más atractivo? Es evidente que la labor de escoger al medio para ‘difundir el material’ y al periodista que cumpliera con el papel de difusor, fue de relojería. Debía reunir unas ciertas cualidades de ambición y fiereza. Se les contacta y les van entregando información que garantice su confianza, al tiempo que se le va implicando como víctima de chuzadas en los actos que se denuncian. Eso ya no sólo aseguraba un lazo de confianza con las fuentes, sino de solidaridad que garantizaba que haría suya la pelea contra el general Palomino. Por eso cuando entregan el video, estaban seguros que sería publicado. Una ‘prueba’ que no decía nada de lo que se anunciaba, pero que en realidad sí llevaba un mensaje directo y claro a unos pocos que si saben se que se trata: “Sabemos sus secretos, los podemos revelar”.Lo cierto es que el efecto fue inmediato. Una carambola a tres bandas: 1) Sacar al general Palomino, que había sido sostenido por el gobierno contra viento y marea; 2) Golpear al gobierno Santos, involucrando a uno de sus altos funcionarios en el circulo de la prostitución y homosexualidad; y 3) Sacar a la periodista que había servido de difusora de las ‘denuncias’, dejándola en una condición de desprestigio tal, que nadie hoy le abriría las puertas para que diga algo.Lo que hay que preguntarse es, ¿quién estuvo detrás de esta operación de relojería? Porque es claro que no se trata de ninguno de los organismos formales de la Policía. Ni tampoco los responsables de la ‘comunidad’ están bajo el control de la Dirección de la Policía, porque sacaron al Director. Tampoco lo controla el gobierno, porque -si lo hiciera- el protagonista del video hubiera sido un uribista bien representativo y no uno de sus altos funcionarios. Para ser más preciso, ¿qué hay detrás de todo esto? ¿Quién es el señor de los anillos?

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