El zika: la otra amenaza

El zika: la otra amenaza

Marzo 31, 2019 - 06:45 a.m. Por: Pedro Medellín

Como si no fueran suficientes los problemas causados por la confluencia del narcotráfico y las organizaciones armadas ilegales, la delincuencia callejera y la violencia contra la mujer y los niños, la gobernadora y los alcaldes del Valle se encuentran abocados a otro gran desafío: prepararse para atender los problemas de riesgo de discapacidad que ha dejado en los niños la epidemia de Zika, ocurrida entre octubre de 2015 y junio de 2016. Como se sabe, el Zika afecta gravemente las funciones neurológicas en los niños. El Valle, Huila, Atlántico y los Santanderes, fueron las regiones más duramente golpeadas por la epidemia.

Hace dos semanas se presentó el Cali el estudio sobre los efectos del virus en los 16 mil 597 niños nacidos vivos durante y después de la epidemia. Según los investigadores del Instituto Nacional de Salud, apoyados por los expertos de las Secretarías de Salud, 356 niños nacieron con el Síndrome Congénito Zika (SCZ), que los deja en un gravísimo estado de discapacidad. En el resto de la población infantil se encontró que la epidemia produjo alteraciones en el desarrollo de la audición y el lenguaje en el 39% de los niños objeto de seguimiento. Es decir, se trata de más de 6 mil menores a nivel nacional, que si no son debidamente atendidos, estarán en riesgo de ver afectadas sus capacidades para escuchar y hablar.

Para el Valle del Cauca, este dato es bien relevante. Uno de cada 4.5 casos que se presentan en esta zona del país. Estamos hablando de algo más de 1.600 niños que, de acuerdo con las investigaciones científicas, van a requerir de valoraciones especializadas y un seguimiento riguroso por parte de los servicios de salud durante su primera infancia, si se quiere que el efecto sea el mínimo posible.

El problema está en que las valoraciones y el seguimiento no sólo dependen de los esfuerzos de la Secretaría de Salud del Valle, pues no se trata únicamente de un problema de salud. Estamos ante un desafío que obliga un esfuerzo de todos los sectores e instituciones que atienden los niños en el departamento. Si se tiene en cuenta la condición económica y social de la población afectada, el desafío comienza con la necesidad de insistir en la prevención y promoción de comportamientos que disminuyan los riesgos para la población.

El Valle del Cauca es una región que por sus condiciones climáticas es propicia para la reproducción del mosquito Aedes Aegipty, responsable de la transmisión de los virus del Zika, el dengue y el Chikungunya. Y emprender campañas y acciones institucionales para erradicar las condiciones en que se reproduce el mosquito, va a imponer grandes exigencias económicas e institucionales.

El problema es de grandes proporciones. Según las cifras del Instituto Nacional de Salud, entre 2015 y 2018, solo en el Valle del Cauca se han detectado 28.331 casos de Zika, de ellas 3.242 madres gestantes infectadas por el virus.

Sin embargo, sin dejar de lado la atención de los graves efectos que produce la infección en los adultos (como, por ejemplo, el Síndrome de Guillain-Barré es un problema de salud gravísimo en el que el sistema inmunitario ataca parte del sistema nervioso por error), el hacer el esfuerzo por combatir los efectos de un virus devastador para el desarrollo neurológico de los niños, ya se constituye en una tarea de marca mayor.

Lo más importante va a ser la capacidad que demuestren la gobernación y las alcaldías, para movilizar a los mejores expertos de la salud, la educación y todos los demás sectores focalizados en la atención de los menores, así como a la sociedad, en la tarea de identificar y responder a las necesidades atención y tratamiento de los niños en riesgo de discapacidad producido por un por el virus que convive con nosotros, y nos mantiene bajo amenaza permanente.

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