Confianza, el desafío de 2019

Confianza, el desafío de 2019

Enero 06, 2019 - 06:45 a.m. Por: Pedro Medellín

2019 va a ser un año difícil para todos. En los meses que vienen se conjugan un año electoral, con un gobierno frágil, una oposición fuerte y unos ilegales dispuestos a hacer lo necesario para ganar esas elecciones; una delincuencia organizada que se consolida gracias a la falta de justicia y a la lentitud en la lucha contra la corrupción; y una economía que no despega y parece bloqueada por un espíritu fiscalista que va a apretar hasta donde pueda a los contribuyentes con tal de financiar los proyectos gubernamentales. No se trata de ser alarmista. Se trata de reconocer lo compleja situación enfrentaremos en este año que comienza:

1) Vamos a tener unas elecciones locales y regionales muy violentas, a las que van a concurrir las mejores y las peores fuerzas que tenemos. Por una parte, aquellos que quieren demostrar que desde la política se puede defender lo público y lograr ciudades y departamentos que sean prósperos y vivan en paz. Pero, por otra, aquellos que gracias a las mafias de narcos, corruptos y delincuentes comunes, quieren tomarse las alcaldías y gobernaciones para enriquecerse, legalizar las actividades de sus patrocinadores o asegurar que sigan actuando en total impunidad. Y en buena parte del territorio esa confrontación se definirá a la fuerza. Es la realidad que viviremos especialmente en los departamentos del Valle, Cauca, y Nariño.

2) Seguiremos viendo la acción impune de las bandas de asaltantes, extorsionistas y expendedores de drogas que crecen en las ciudades, gracias a la acción de dos fuerzas que han tomado un espacio importante en el país. La primera, que surge del personalismo que rige a los poderes Legislativo y Judicial, e impide acompañar al gobierno, en la tarea de hacer una verdadera reforma a la Justicia. Esos intereses personales, que se benefician de la situación vigente, mantienen bloqueado un sistema judicial fuerte y capaz de combatir el crimen. Y la segunda fuerza que se origina en el mal interpretado ejercicio de los derechos. Es decir, aquella que es incapaz de entender que detrás del consumo de drogas (incluyendo la dosis mínima), no están las libertades de los individuos sino verdaderas redes de crimen organizado que, lejos de contribuir al libre desarrollo de la personalidad, atentan contra la salud pública y el derecho a la vida.

3) La economía no está dando señales positivas. El frenazo en las expectativas de inversionistas y consumidores, revelan un clima de incertidumbre sobre lo que será el futuro económico del país. La inmovilidad del gobierno en la gestión de reformas claves para el funcionamiento de la economía, sumadas a la pésima gestión de su Ley de Financiamiento, en un contexto de caída en los precios del petróleo y una contracción de la economía mundial, configuran un panorama en el que las posibilidades de crecimiento no son las mejores.

Para 2019, el gran desafío estará en la construcción de confianza. Para lograrla, el gobierno debe tomar el mando y gobernar. Esto supone tanto terminar de producir los cambios en las entidades gubernamentales, nacionales y territoriales que todavía están en manos del gobierno anterior, como poner en marcha las reformas ofrecidas en campaña y que no arrancan. Las dificultades de concepción y gestión de la reforma a la Justicia o la reforma política, muestran que el gobierno no tiene un proyecto claro en estas materias y que tampoco está preparado para propiciar el cambio. Aquí la tarea no será fácil.

Pero los gobernados también tendremos que aportar nuestro grano de arena. Y eso implica no solo pagar la cascada de impuestos que se nos viene encima, y asumir los riesgos de emprender proyectos de inversión grande o pequeña que hemos previsto. También nos exige examinar muy bien a quien elegiremos para qué cargo en las próximas elecciones. Y eso implica confiar en el futuro. De nosotros depende.

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